Me senté frente a la ventana con la intención de escribir, pero fui yo quien terminó siendo escrita.
Las montañas guardaban silencio.
El cuaderno también.
Entonces comprendí que no extrañaba tu presencia, extrañaba la versión de mí que existía cuando estabas cerca.
Esa mujer que encontraba refugio en una mirada, que no temía mostrarse vulnerable; y que creía que algunas almas llegan para quedarse.
Observé los hilos rojos olvidados junto a la ventana; y detrás de ellos el valle; y pensé que el amor no siempre permanece en la vida de uno, pero sí en la forma en que nos transforma.
Me quedé observando el horizonte hasta que la tarde comenzó a desvanecerse; y allí, entre la inmensidad de las montañas y la quietud de la oscuridad te sentí lejano; y a la vez, profundamente dentro de mí.
Entonces escribí tu nombre.
Despacio.
Cómo quien acaricia un recuerdo sagrado.
Las montañas seguían allí, el valle también.
Y tú...
Lejano como una estrella cuya luz todavía ilumina la noche.
Esta semana nos conduce, Artesanos de la palabra, con una historia basada en tres imágenes.
algunas personas logran sacar lo mejor de lo que somos, asusta un poco, al menos a mi me asusta, porque crea dependencia, las necesitamos cerca, escribimos sus nombres como invocando su presencia...
ResponderEliminarUn mensaje super bonito, al menos yo lo he interpretado así.
ResponderEliminarHay personas que aunque no estén presentes ocupan todo nuestro despacio.
Una visión muy nostálgica a través de esas ventanas, con un hilo conductor..
Un abrazo, feliz semana 😘
Una mujer que no extraña a alguien, sino a la versión de si misma que era con es alguien. Mucho sentido poético y tal vez sea algo que suele pasar.
ResponderEliminarHay personas que hacen diferencia con su presencia, sobre todo con esa clase de presencia.
Le queda muy bien el fondo de la mujer de negro, a este texto.
Muchos besos.
Que entrega escribir su nombre, es una consagración perfecta. Abrazucos
ResponderEliminarUn relato muy poético, extrañar, añorar, la mejor versión de sí mismo, al otro y en el medio el tiempo, que pasa y nos aleja de las cosas queridas.
ResponderEliminarMe encantó, muchas gracias por sumarte a nuestra propuesta, un abrazo.
PATRICIA F.
Aquella version de la escribiente seguro que es muy parecida a la que escribe, porque fue moldeada por aquella presencia. Quiza se añora el estado de ánimo.
ResponderEliminarAbrazoooo
Te narraste tan lúcida (comprendí que no extrañaba tu presencia, extrañaba la versión de mí que existía cuando estabas cerca) como sinceramente. Un@ finalmente es quien hace todo posible. Sin un@ no hay nada.
ResponderEliminarMe encantó. Abrazo hasta vos!!
Me enamoré del primer párrafo! Hermoso todo el texto.
ResponderEliminarLindo tu relato, hay que ver como se echan de menos a ciertas personas.
ResponderEliminarBesos.
Uf, casi una dependencia, pero bonita.
ResponderEliminarBoa noite de paz, querida!
ResponderEliminarLinda forma de ser escrita!
Foi uma participação inusitada... Gostei muito.
Muito poética sua prosa.
Tenha dias abençoados!
Beijinhos fraternos
Tú , Éxtasis natural ;
ResponderEliminarAgua y sombra es tu piel,
leche habida y miel viva,
pequeño desvelo de muerte.
Sugerente, casi adictiva...
beso de nieve
que se disuelve entre los labios,
petricor en la boca... (continua en Versos locos)
https://versos-locos.blogspot.com/2026/06/dialogo-y-desvelo.html
Para ti... dulce adicción.
ResponderEliminarGracias, Gustab, ahora te leo
EliminarMuito bem imaginada e muito bem escrita.
ResponderEliminarLejano, pero siempre presente y solo está presente quien logra dejar una huella imborrable, quien logra nuestra mejor versión cuando nos lleva. Muy bonito texto que mezcla nostalgia y un fuerte sentimiento.
ResponderEliminarBesos dulces, MdN.
Un bonito relato el cual me encanto leer.
ResponderEliminarSaludos.
Escribir su nombre, revivir su presencia, aceptar su ausencia.
ResponderEliminarUn abrazo.
Es un relato mágico.
ResponderEliminarMe encanta.
:)
Há pessoas que ao passarem pela nossa vida deixam um rasto de tristeza ou até de destruição. E, mesmo assim, recordamo-las.
ResponderEliminarPor outro lado, lembrar-nos de pessoas que acrescentaram algo, que tiveram um impacto positivo na nossa personalidade e forma de viver, isso é taõ bom!
Parece-me, ser o caso, neste relato.
Cumprimentos.
Lindíssima história num belo cenário..Tudo estava ainda ali, mas faltava o outro que tão distante se encontrava e só podia seu nome escrever... Adorei! beijos, chica
ResponderEliminarLa poesía también nos sirve, para comprobar cómo el otro o la otra, se convierten en distancia. Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarhttps://draft.blogger.com/profile/07741974074048602913
ResponderEliminarel amor siempre está incluso cuando ya se ha ido y sólo queda el yo y el nosotros ya es pasado.
ResponderEliminarun beso.
Hola Mujer de negro,
ResponderEliminarUn relato de ausencia muy bonito. La belleza del entorno y la quietud de un retiro no siempre logran llenar el hueco que deja una ausencia y buscamos consuelo en el recuerdo. Quizá escribir su nombre sólo sea un intento inútil de acercamiento.
Un saludo
Me gusta eso de escribir un nombre como si se tratara de una invocación sagrada. Muy profundo. Abrazo
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