Hay una presencia
que me habita entre silencios
delineando mi silueta,
formando figuras en las horas
donde conservo su aroma.
Indeleble sabor
que me recuerda su elixir
escribiendo un poema
desbordado en mi boca.
Y cuando amanece
poco a poco se diluye
alcanzando la puerta de mis deseos,
donde me queda su olor
y la caricia contenida
en el espasmo ahogado
con su nombre en mis labios.
Me quedas tú
atemporal en mí... absoluto.
