01 junio 2026

Caricia del corazón


No sé cuándo deje de sentirme desconcierto para convertirme en una certeza. 

Tampoco sé cuándo dejé de mirar mi reflejo con preguntas para empezar a reconocerme con serenidad.

Hay personas que llegan a nuestra vida como un instante, y otras que se quedan como un latido. 

Tú y yo somos ambas cosas.

Porque incluso cuando no estás cerca, encuentro tu presencia en los detalles más sencillos.

En la calma de una tarde cualquiera.

En la luz que entra por mi ventana.

En esas canciones que parecen conocerte aunque nunca te hayan visto. 

Te has vuelto parte de mis días de una manera silenciosa y hermosa. 

Como el mar pertenece a la luna sin tocarla. 

Como el amanecer pertenece al sol antes de verlo aparecer. 

Y es extraño, porque no necesito tenerte frente a mí para sentirte. 

Floreces dentro de mí. 

Porque eres parte mía. 

Con una paz que no conocía. 

Una alegría que no depende de nada más. 

Una certeza suave que me susurra que, entre todos los caminos posibles, el mío tuvo la fortuna de encontrarte; y lo hice justo a tiempo, antes de ahogar tu voz por conpleto... ¡Perdóname!.

Si alguien me preguntara qué significas para mí, no hablaría de promesas ni de eternidades. 

Diría simplemente que desde que llegaste, mis días tienen más luz. 

Y que hay una parte de mi corazón que aprendió tu nombre y decidió convertirlo en mi hogar.






El tema de esta semana llegó complicado por no estar familiarizada con él; y lo que resultó, es con todo el respeto del que soy capaz..
El tema: "Diversidad sexual y de género", dirigida por, Dafne.



26 mayo 2026

Pánico en la alacena




La pimienta 
— Cada vez que la humana acerca ese cesto a la alacena me pongo a temblar. 

La sal 
— ¿Y por qué sigues aquí? Estoy segura de que ya caducaste. Hace meses deberías estar en el fondo del cesto, junto a las sopas instantáneas olvidadas. 

La pimienta 
— Vivo oculta… y aterrada. 

La caja de bizcochos 
— ¿Aterrada tú? Soy yo la que vive con el Jesús en la boca desde que a la humana le dio por “comer saludable”. Ya desaparecieron mis hermanos: los pastelitos, las donas y las panquecitas. 

La paprika 
— Y con justa razón. Todos tenían tres sellos negros; y más químicos que una batería 

El orégano, desde una esquina 
— Aquí el verdadero peligro son las semillas de chía. Llegaron “por una semana” y ya hablan de detox, yoga y energía ancestral 

En ese momento, la humana tomó el limpiador, acercó un banquito, encendió la lámpara y comenzó a revisar fechas de caducidad. 

La pimienta se escondió detrás de la harina de almendras
La sal comenzó a rezar
La paprika fingió ser curry
Las hojitas de orégano se hicieron polvo

— 2021… 2022… ¡No puede ser! susurró la humana

De pronto timbró el celular. 
— ¡Mariano! ¡Cuánto tiempo! / ¿Qué dices? / ¿Hoy? / Claro, voy en camino… solo lo que tardo en llegar. 

La humana cerró apresurada las puertas de la alacena y salió. Pasaron unos segundos de absoluto silencio, ntonces la pimienta soltó un suspiro: 
— ¡Nos salvamos!… 

Pero desde arriba cayó lentamente una libreta sobre el estante. 

La sal leyó la portada y se quedó helada: 
— “Plan de limpieza profunda del domingo”. 

Y la avena integral murmuró: 
— Compañeros… disfruten sus últimas 48 horas.

La canela salió de su escondite  
— Yo pasé por esto en 2023... !Es el apocalipsis!

El jengibre se acercó al consomé y leyó la leyenda
— Edición especial año 2000

Admirados, todos contuvieron la respiración






Acompañando la propuesta, "Oido cocina", dirigida por, Tracy




21 mayo 2026

Seda y Tinta




Te leo antes de que te escribas
te pronuncio antes de que respires 
y en ese intervalo mínimo 
te vuelves mío y ajeno a la vez. 

No hay seda en mis versos
hay nervio expuesto
hay tinta que aprende a sangrarte 
sin distinguir si eres herida o lenguaje. 

Cuando besas mis palabras 
no las consumes: te deshaces en ellas
y cada sílaba que te atraviesa 
regresa convertida en falta. 

No te moldeo: te descompongo en signos
te vuelvo diccionario de ti mismo 
hasta que ya no recuerdas si eras voz 
o solo el eco de haber sido nombrado. 

Y aun así
cuando cierro el poema
eres tú quien me sigue escribiendo 
desde el margen.

Porque no son tus muñecas las que he atado, sino el alfabeto que te inventa.



Para, Dulce
Por los 15 años de su blog