viernes, 17 de mayo de 2019

Noche de viernes distinta


Un par de velas dando movimiento a las sombras, tus ojos oscurecidos por un apetito voraz que te consume y me perturba, el silencio de un reloj que murió sus horas y los sentidos indómitos ... atrevidos.
Somos agua en la eternidad de una noche ... continua.


lunes, 13 de mayo de 2019

Cuando te acumulas en mi mente


Entre sueños ... repta mi lengua descalza por tus labios, cierro los ojos incluso en esta oscuridad que nos envuelve, el cálido aroma de tu cuerpo me penetra, suspiro hondo y todo se armoniza. 

El palpitar de tu pecho con el mío, tu tacto que reactiva mi interior, me deslizo entre tus dedos y esparzo mis ansias en las arrugadas sábanas. 

Abro los ojos, intento descubrirte entre las sombras, te evaporas lentamente y un bloque de aire frío invade mis entrañas.


jueves, 9 de mayo de 2019

La aplastante realidad de femme fatale

A modo de introducción diré que el vampirito es una bebida mexicana que se prepara con sangría, toronja, jugo de limón y tequila reposado Jimador, se sirve con hielo y en vaso escarchado con limón y sal.
Una de las versiones artesanales de la sangría se hace con naranja, cebolla, tomate, limón, salsa tabasco, salsa inglesa, chile de árbol, sal y pimienta a gusto.

Por aquellos días estaba por cumplir los dieciséis años, tenía mi segunda cita con aquel interesante caballero cuatro años mayor, siempre rodeada de adultos, era increíble la sensación de departir con alguien de mi edad.
La primera cita fue al cine, la segunda estaba programada para el sábado, justo el día de mi cumpleaños, habíamos quedado en ir a un antro, estaba un poco nerviosa, a esos lugares solo entraban los mayores, evidentemente, él no sabía mi edad.


El día previo salí tarde de clases y me dirigí a la Boutique Extravagance, tenían en exhibición un vestido negro muy audaz, en ese momento mi mente empezó a transformar la cita, de regreso a casa, el bolso que guardaba el preciado vestido quemaba mis manos, las mejillas se encendían cada vez más, no pude dormir aquella noche.

Avanzado el sábado, me dispuse a vestirme, la prenda era una locura, un exagerado escote en V, que llegaba justo encima de mi busto, el largo era lo más atrevido, no eran los acostumbrados diez centímetros debajo de la rodilla, este apenas lograba alcanzar los dos centímetros sobre ella, ajustadito al cuerpo y con un poco de volante en el faldón, lo acompañé con unas zapatillas rojas deslumbrantes de siete centímetros de altura, esa tarde me sentí la femme fatale.

Llegamos al antro, la impresión primera fue devastadora, en la entrada, José Manuel separó las piernas y fue a enlazar los dedos justo en su nuca, no sé cuál fue la expresión de ese momento pero el miedo me hacía temblar, el guardia sonrió comprensivo al tiempo que decía. "No se preocupe, Señorita, es solo rutina".

Al entrar me llegaron de golpe las luces estrambóticas, el estruendo de la gente, el ruido ensordecedor, la media luz, todo hacía que mi pecho se disparara hacia adelante. Nos sentamos cerca de la pista, bajaba a todos los santos deseando que José Manuel no se hubiese percatado de mi inexperiencia en esos sitios.

A una indicación de José Manuel, el mesero se acercó.
¿Qué deseas tomar, Adel?
- ¡Un vampiro, por favor!
¿Estás segura?
- ¡Por supuesto!

Vaso jaibolero, ¡ ENORME !. Con tan solo unos sorbitos de la bebida mi cabeza daba vueltas, intentaba con todas mis fuerzas parecer normal, mujer de mundo. En algún momento él pidió una limonada; yo seguía con los 3/4 de mi bebida que, por más intentos que hacía no podía bajarla. No sé qué sucedió pero terminé con la limonada y José Manuel con mi bebida.

En la siguiente ronda el mesero no era el mismo.

-¡Un vampiro, por favor!.
¡Que sean dos y una limonada!, dijo José Manuel.

José Manuel se distrajo por un momento, el mesero preguntó.
¡Señorita!, su vampiro, ¿jimador?.
¡Que gima o rebuzne, solo tráigame un vampiro, por favor!.




lunes, 6 de mayo de 2019

Sin reglas



Caminé lentamente, había quedado con Julián para ir al cine, no estaba segura. Julián es experto en comprender el infierno que llevo dentro, aún así, sentí que era muy pronto para reanudar las citas, salir de casa, dedicarme a mí, olvidando el resto del mundo, avancé lento y mientras lo hacía, me di cuenta que el nudo que llevo desde hace años en mis entrañas va conmigo, no huye ni muestra la intención de hacerlo, parece que está unido a mí por un vínculo tenue e inquebrantable, me duele y me hace daño.

Iba al paso, ajena a las calles que atravesaba sin apenas darme cuenta, llevaba una sensación permanente de abandono, un suspiro hondo me dejaba una opresión en la garganta, el corazón se disparaba, volvían los recuerdos, era un momento amargo para, precisamente ese día que me había dado la oportunidad de salir. ¡Maldita sea mi memoria!, por qué siempre que te trae de regreso, tu recuerdo pesa tanto que me invade, me segrega.


A unos pasos vi a Julián, detenido en ese aire seductor que tanto lo caracteriza, lo observé impoluto, con esa mirada encantadora de hombre imperturbable, no atiné a articular palabra, él se acercó, me ofreció un beso en la mejilla y me habló en un susurro. "¿Has dejado almacenado el corazón?", porque te lo advierto, ¡Hoy es noche de juerga!.

Intenté hablar pero no lo hice, levanté un poco los hombros y sonreí, me quedé en silencio, me enredé en su brazo y reanudamos el camino, ahora juntos hacia el cine. Estaba envuelta en mis pensamientos cuando su voz me sacó del mutismo. ¡Debí comprar los boletos en línea, la fila es muy larga!.

¿Acaso importa?, ¡está bien, Julián!, tenemos mucho tiempo, unos minutos de pie no nos harán daño.

De repente sentí una mirada penetrante, me di vuelta y quedé a escasos centímetros de unos ojos poderosos, su mirada era potente, avanzamos rápido. Él estaba adherido a mi espalda, Julián se dio cuenta y sonrió malicioso.  ¡Mira que está guapo!, si no le haces caso tú, tendré que intentarlo yo.

Sonreí, empecé a sentir un sabor agriculce, Julián y yo nos sentamos en la parte alta del cine, en la línea de en medio, en algún momento entre los diferentes tiempos de la película pude distinguir a aquel hombre misterioso sentado a mi lado, después de eso, de lo que ocurrió en aquellas horas, no estoy segura, el sobresalto, el temblor en el cuerpo, la razón que no me daba respuestas y su silencio abrumador, él se impuso.


Me dio su mano, entrelazó sus dedos a los míos, de su otra mano sentí sus dedos presionando con suavidad las venas de mi muñeca, creí haberlo visto sonreír. Algo me atrajo, quizás el deseo de liberar mis miedos, las mejillas me ardían, su roce quemó mi piel, me sentí intimidada e intenté huir, pero fue inútil, las piernas no me respondían, cerré los ojos, no fui capaz de pensar, dejé que su aliento me atravesara el pecho, dejé que descendiera su boca, escurriendo fuego hasta mi vientre, mientras un gemido ahogado se escapó de mis entrañas.

viernes, 3 de mayo de 2019

La distinta mirada

Con el pie aún lastimado me ha tocado pasarme el tiempo solo en la caminadora, a velocidad media las horas se me hacen largas. Observo todo a mi alrededor, la gente que llega, la gente que se marcha, sus charlas, los coqueteos, las parejitas que se forman, ¡todo lo capto!.

Mientras repto en mi martirio de un ejercicio lento, empiezo a dar forma a distintos programas para después de mi total recuperación, de repente veo entrar a una mujer que llama mi atención. Ella se dirige al extremo opuesto de donde me encuentro, en ese momento mi máquina marca la segunda hora y empieza el enfriamiento, cinco minutos después estoy lista para ir a curiosear la rutina de la mujer nueva.

¡Tremenda!
Lleva una rutina excepcional, desisto de acercarme porque la veo frente a Jesús, le preguntaré luego, (me digo).


- Jesús, ¿has visto a la mujer nueva, la que vestía en licra negro con verde limón?

¡No!, no la he visto.

- Pero Jesús, estaba delante tuyo, hasta creo haberla visto charlando contigo.

¡No!, solo hacía mi ejercicio.

- ¿Seguro que no?, es rubia, cabello corto, labios violeta, ojos pequeños, rostro acorazado, bajita de estatura.

Pues no, no la vi.

- Que mal que no la hayas visto, una lástima, tenía una rutina muy buena, pierna/pompi, pompi/pierna.


¡Ahhh!, ¿te refieres a la nalgona y piernuda?, por ahí hubieras empezado.
Sí, la vi, pero solo por lo buenísima que estaba, la rutina claro, soy hombre serio: Ya ves que ni siquiera me fijé en sus ojos.

lunes, 29 de abril de 2019


A veces, la noche te nombra, su oscuridad sujeta mi mente, aspiro lento y profundo y te busco entre sus sombras y abismos... y te encuentro, adherido a mi pecho, como herida latente, que sana por fuera y duele por dentro.

viernes, 26 de abril de 2019

Detalles

Noche insomne
pensamiento intenso
las horas se hacen largas
ella enciendo una vela roja
las sombras danzan
sutilmente la fantasía despierta
en su silencio
se enciende el ambiente
la imaginación toma forma
se unen ... lentamente
como llama inextinguible
se entrelazan las ganas
se funden los cuerpos
aromas, caricias y besos.
Y entra en su cuerpo
tibio e intenso
el deseo desborda
y te pronuncia en alto
interminable.