viernes, 8 de noviembre de 2019

Viernes de humor

Este relato es muy bueno, espero se den un tiempo y lo lean hasta el final [vale la pena], porque segura estoy que les sacará algunas sonrisas, lo encontré perdidillo en lo oscuro de la red.
[Entiéndase el relato como broma]

Cuando tengo un momento de descanso durante la jornada laboral, leo los anuncios guarros de los periódicos. Eso me pone y me va bien para realizar mi trabajo en la fábrica de condones. Tengo una responsabilidad muy grande y mi pene siempre ha de estar irrigado al máximo para llevar al límite el condón-tipo del lote de fabricación. 

El que se encuentren restos de mi semen en un condón empaquetado, es considerado como un premio y a quien lo entrega junto con la prueba de compra, se le regala una reproducción escala 1:1 de mi miembro y un video en el que se muestra solamente mi cara de placer y mis preciosos ojos semicerrados durante las pruebas que realizo. 

La verdad, nadie se mata por conseguir eso. Y de hecho, nadie ha solicitado el premio. Y parece ser que nadie se entera de que dentro de algunas cajas, se encuentra un condón usado que da fe de la calidad de los productos fabricados por Condoms La Gran Corrida Associated & Fantasy Anal Truños Arts. 

Si mi nómina es grande, es gracias al papel que se necesita para imprimir el mierdoso nombre de la empresa. Bueno, como os decía, me gusta leer los textos de los anuncios de contactos y las casas de putas. Me entretiene tanto que a veces me quemo los dedos al consumirse el cigarro mientras me como mi bocata de chistorra con sobrasada, chorizo y ketchup. 

Nadie me gorrea el periódico cuando acabo de ojearlo porque da asco de aceites saturados. Mejor, así me puedo limpiar las pequeñas gotas de semen en él; con la página de contactos de los maricas, claro; es lo único que no leo. Las tortilleras en cambio me ponen. 

Nunca me ha dado por responder a un anuncio de esos. Es simple morbo. Yo no pago por follar. En todo caso, cobro. Y a unos precios que ni la reina Sofía podría pagar sin pensar en como justificar semejante gasto real. 

¡No soy una cualquiera!.
Un anuncio nuevo llamó poderosamente mi atención; se trataba de un club BDSM (algo de sadomasoquismo) en el cual (bajo el pie de una foto de una tía impresionante con correajes de cuero) se explicaba que por nueva apertura se celebraba una pequeña fiesta en la que se permitía el acceso a personas interesadas en formar parte de dicho club. 

A mí eso del cuero negro me pone, me gustan las tías que llevan bragas de cuero con cremallera, las tetas al aire sujetas por arneses de cuero. Las botas altas que llegan hasta la parte más alta del muslo... En fin, cuando leí que se hallaba el local a pocos metros de donde trabajo, decidí llamar a mi mujer y decirle que llegaría tarde porque tenía que hacer pajas extras debido a una punta de trabajo. 

A las 18:05 me planté en la puerta y entré en un local decorado con paredes rojas y negras y todo tipo de accesorios extraños y prometedores de insanos y lujuriosos placeres. 

La recepcionista era una mujer mayor que chorreaba michelines por el corpiño de cuero. Con voz cazallosa me pidió mis datos. - ¿Amo o sumiso? - ¿Se pueden probar las dos cosas? - Claro hombre, pero hay que empezar por una. 

Y con la mejor de mis suficientes sonrisas dije: - Sumiso, seguro que es más relajante y cómodo. No acabé de hablar cuando pulsó encima de un interfono y dijo: 
- Sumiso. Sala 3.  
No acabó ella de pronunciar el 3 cuando aparecieron dos bellezas con su sexo descubierto que me llevaron a una sala en la que habían grilletes, cadenas, látigos, un potro y una mesa de torturas. 

- Desde luego, lo tenéis bien ambientado esto.- dije con simpatía para romper el hielo. 
- Calla, perro.- me dijo la rubia. 
No fue lo que me dijo, eso no me ofende porque no tengo dignidad, lo que me jodió fue la bofetada que me pegó. 
Acto seguido metió la lengua en mi boca y me calmó un poco. La morena mientras tanto (yo la miraba de reojo saboreando el chicle de la rubia) cogió un látigo y se colocó frente a nosotros. 
- ¿Te desnudas tú o lo hacemos nosotras? 
Yo quise que fueran ellas. 
- Vosotras, que estáis muy buenas. 
En aquel momento, me di cuenta de que el BDSM seguramente no era lo mío y que además, no era lo que yo creía. Porque las muy guarras, me tiraron en el suelo y una de ellas clavó el tacón de su bota en mi barriga mientras la otra me desnudaba de cintura para abajo escupiéndome y dándome fuertes palmadas allá donde le daba la gana. 
- Hostia puta, que daño...- me lamenté. 
La morena apartó a la rubia, cogió me pene que creció en segundos entre sus dedos calientes y me lo dobló. Yo no sabía qué hacer con mis huevos por la forma en que se encogieron ante el dolor. No sé si me metieron hacia dentro o se me cayeron al suelo. 
- Te callas, perro. Te estamos preparando para tu Ama. 
Acto seguido, con un par de latigazos me ayudaron a sacarme la camisa. Yo lloraba ya un poco nervioso. En cuanto estuve desnudo, me sujetaron las muñecas tras la espalda con unas esposas, me amordazaron con una mordaza rematada con una pelota de ping-pong naranja y me calzaron un tanga de cuero que apretaba mi polla hasta tal punto que me costaba respirar. Se largaron y me dejaron solo con mi humillación y malestar. 

“Yo me largo de aquí”, no era un pensamiento, era una plegaria. Un deseo vehemente. Y entonces, se abrió la puerta y apareció una mujer enorme, un auténtico monumento que dejaba entrever unos pechos firmes y enormes a través de unos tirantes que los cubrían muy escuetamente. Un pantalón de cuero ajustado marcaba su sexo, metiéndose bien adentro la costura. Casi que me quedaría un rato más. 

Ella no llevaba nada en las manos. Pero claro, había un armarito y lo abrió. Encendió una vela de color lila y esperó sin decir nada; bueno, me decía cosas como: 
“Mi perrito, mi mierda, mi esclavo, mi cosa, cerdo, puerco, hijo puta...” Se notaba que esa mujer disfrutaba con aquello, lo hacía bien. 

Yo ya había olvidado la paliza que me dieron aquellas guarras y estaba excitado. Aquello me ponía y la polla se hinchó en un universo comprimido y en constante expansión (a veces leo a Hawkins porque soy así de culto). 

- Buzzcaadfñgf.- le dije (Quítame el tanga que me está matando). 
Se acercó, me quitó el tanga de un tirón junto con algunos pelos de los huevos y dejó caer la cera caliente acumulada en el cirio en todos mis cojones. 

Yo no soy sufrido así, que le pegué un bocado a la pelota de ping-pong y la pude aplastar lo suficiente para decirle (después de soltar un agudo chillido). 
- Como coja yo la vela te hago un molde de los pulmones con la cera. 
- Los perros no hablan – y empujándome con el pie, con una delicada patada en mis costillas me obligó a dar la vuelta en el suelo; y me quedé boca abajo, agradeciendo el frescor del suelo en las pelotas. 

Primero fue algo suave, como cuando te pica el culo y te rascas. Pero aquello entró como un misil y me puse más rígido que los labios de Aznar.  Yo le pedía perdón y que me sacara aquello del culo. Pues a pesar de mis alaridos desesperados, no me hizo caso la muy insensible. Me cogió del pelo y me soltó un escupitajo en toda la cara. 
- Yo me largo de aquí. Ya tengo bastante.- le decía con sinceridad. 
- Ni hablar, los esclavos habéis nacido para sufrir. 
- Y para que me la chupes.- dije con descaro porque soy un bocazas de nacimiento. 

Aquello pareció magia, me soltó suavemente la cabeza, y me di la vuelta. Se agachó ante mí y su boca se abrió. Me rozó el pijo con la lengua y oprimió entre su puño el pene. Yo creo que estaba hipnotizada por la belleza de mi miembro. 
- Eres una guarra...- le dije suspirando, casi enamorado de aquella delicada beldad. 
El suspiro se convirtió en un mensaje de angustia lanzado al cosmos cuando me colocó un cepo brevemente dentado que apresaba mis huevos. 

Y la muy cabrona, apretaba tan fuerte mi polla entre los dedos que aquello se mantuvo duro ante aquel dolor insoportable. Con la mano libre, abrió una cremallera que iba del coño al culo y se sentó encima mío, y se penetró ella sola. Y así, mientras yo pensaba distraídamente en el cepo que estaba a punto de amputar mis cojones, ella se movía aprovechando mi polla dura. 

Pues veréis, la cosa no fue así de suave. Tuvo la feliz idea de mearse. Vamos a ver, yo no soy así, mi naturaleza no es esa. No disfruto con ello. Ni me sentía a gusto con ese: 
- Cerdo, cerdo, cerdo... 
Y mientras se meaba, la muy pérfida abrió la boca como una loba y apresó mi pezón derecho. Aquello era dolor en estado puro, me debéis de creer. En mi vida había llorado así. 

Y no se cómo, pero en un momento dado, entre los meados de ella, el cepo que me estaba provocando necrosis y mi pezón a punto de ser devorado; eyaculé. Me corrí sin placer, sin darme cuenta. Ya estaba harto de esa disciplina. 
Ella dijo cariñosa: 
- Mi cerdo se ha corrido... 
Y metió sus dedos manchados de mi leche en mi boca abierta. Imaginé que provocaba mi vómito en vista de tal y como se desarrollaban las cosas. Pero yo soy muy duro, no soy delicado. 

Se quedó mirándome y pensando en alguna barbaridad, seguro. Y yo temía que hubiera por ahí una lavativa con agua muy caliente. Y me puse histérico, me meé yo también al imaginar un enema en aquel lugar. Seguro que había un sótano con una piscina de ácido en donde se deshacían de los cadáveres deshidratados de todo fluido corporal. 

- Bueno, se acabó la sesión, espero que vuelvas, guapo. Cuando seas socio, ya mantendremos una sesión más completa. 
Y volví a nacer.  

Ella me ayudó a vestirme y me indicó donde estaban las duchas. Yo le dije, que no me duchaba más que en mi casa (intuía alguna trampa en aquel lugar). Me besó delicadamente pensando que mis lágrimas eran de agradecimiento a su buen trabajo de Ama. 
Y aún no me había metido la polla dentro del pantalón cuando pasé como un exhalación delante de la recepcionista sin despedirme. 

Cuando llegué a casa, me metí en la ducha y me acuclillé abrazándome, dejando que el agua limpiara todo ese dolor y humillación. ¡Soy un ser delicado!. 

Cuando me encontré más tranquilo me masturbé un par de veces y me sentí mejor. Me puse crema hidratante en los cojones y me quedé unas cuantas horas dormido en el sofá del comedor acunado por las palabras de mi mujer y sus problemas diarios, que me importan una mierda. 

Aún hoy, cuando veo las iniciales BDSM, mis cojones se encojen como pelotas de cuero. Y se me han pasado las ganas de preguntar qué coño significan esas siglas. No soy tan curioso. 

Ahora ya lo he probado todo. ¡Os lo juro!.
[De la red]

jueves, 31 de octubre de 2019

Momentos extraordinarios


Llega un momento en la vida en que los "para siempre" ... "eternamente" ... "siempre tuya" ... "más allá de la vida", al igual que los "nunca", "jamás lo haría" van cambiando su significado, o es que aprendemos a cogerlos al vuelo y aterrizarlos para volverlos el "hoy" ... "mañana quizás" ... "¿lo haría?, tal vez", lo bueno es que seguimos aprendiendo a cada paso y a cada trote y con ello viene la reflexión ... "¿ya te cansaste de esperar?" ... "¿y de sufrir?".

Porque sé, que no viviré para siempre [ni tan siquiera en el recuerdo], pero mientras viva estoy decidida a seguir haciendo lo que me gusta, cuando, como y donde quiera.

Y todo termina en que aquel estrujón en el vientre finaliza ... analizado, descartado o aceptado en tu/mi cerebro.

¡Maduración! [le llaman]

jueves, 24 de octubre de 2019

Miradas de interés



Señora, suba a la báscula, por favor ... ¡ 75 kg !
— ¿ Qué ?, ¿ cómo es posible ?, ¡ esa báscula está mal !, claro que no, no es mi peso, sí, seguro tiene truco.
[ Luego del exabrupto, la aceptación y un suspiro prolongado de resignación ].

Llega el marido
¿ Cómo te ha ido ?
— ¡ Genial, de maravilla, mejor que nunca !
A ver ... ¿ 5 kilos más en un mes ?
¡ Te lo dije !, que estábas más pesadita y me respondiste que me estaba poniendo viejo, no, si ya lo decía yo que no podía cargarte sin que me sacaras el aire.

La mujer cabizbaja
Él continuó diciendo ... ¡ Mujer !, no te pongas así que todo puede solucionarse.
— ¡ Ya ni me digas, que me pongo peor de triste !
No, no te pongas así, mira, mejor vamos a pensar en una dieta o cambiar la rutina del ejercicio, porque como sigas así, no podré levantarte para la "faena", tampoco atorarte en vilo contra la pared y ya ni te digo de sujetarte al aire mientras te diviertes conmigo.

[ Para ese momento ya todos habíamos entendido de qué iba el tema ]
La mujer estaba un poco ruborizada, las mujeres que estaban al lado de la pareja sutilmente se retiraron, el hombre con mirada divertida insistía en poner nerviosa a su mujer y de paso a la concurrencia.

La mujer avergonzada intentaba hacerlo callar
El marido ... siendo él.

Frente a ellos yo me divertía con la escena; y es que hay que ver que cuando una persona es extrovertida y aterriza cualquier tema, llueven las ruborizadas [también las miradas de interés].

Lo pensé, pero alguien más me ganó y por allá al fondo se escuchó una voz femenina.
"Señora, si usted no lo quiere, póngame primera en la lista que yo me lo quedo".

lunes, 14 de octubre de 2019

Panoramas de fin de semana

Hablando con mi vecina mientras disfrutábamos unas bebidas.

¡ Adel !, me ha sucedido algo sorprendente este fin de semana
— ¡ Qué ha pasado !

Conocí a alguien, encantador, dulcísimo, irreverente, buen trasero, un frente como roca, con un toque de picardía y unas manotas, que me recordaron a Hansel [y sabe usarlas], pasé un fin de semana movidito.

— ¿ Felicidades ?
¡ Obvio, Adel !
— ¿ Volverás a verlo ?
¡ No, Adel !, en qué planeta vives, solo fue un encuentro casual e irrepetible, ¿ tú qué hiciste este fin de semana ?.

— Me llamó J, a una hora en la que él debería estar durmiendo
¿ Qué te dijo ?
— Me dijo: "Te extrañaba" ... mi mundo entero se derritió al igual que mis rodillas, fue suficiente para cambiar un fin de semana desastroso y volverlo especial.

Sonrió y sonreí y brindamos con los charros negros.

jueves, 10 de octubre de 2019

Un día de tantos


Un pequeño desnivel de diez escalones, una base de madera que soportaba el peso de dos escritorios de porte antiguo, labrados en madera, con sus respectivas sillas, hermosas e incómodas y dos sillas más para las visitantes.

Tenía a mi cargo 500+300 empleadas [todas mujeres], cotizaba su sueldo a destajo por semana, mi concentración siempre estaba en los números.

En cierta ocasión llegó una ingeniero con sus papeles en orden para ocupar un puesto vacante, me tocó revisar sus datos, contratarla, si era el caso y darle un paseo por la planta, haciendo énfasis en ciertas áreas de interés.

Siendo miércoles, el día más ajetreado de la semana, revisaba sus datos cuando recordé que había quedado pendiente para cotizar a una empleada, me centré de nuevo en la nómina olvidándome por completo de la solicitante.

Ésta a su vez y pasada media hora, trató de llamar mi atención empezó con pequeños quejiditos, los que por cierta distracción que corre por mis venas no fueron atendidos, luego un carraspeo que me hizo dar un brinquito de la silla, posteriormente y ya un poco impaciente se preparó para acomodar la silla haciendo un ruido excesivo y sin levantarse de ella. 

Estando aproximadamente a un metro de elevación, la silla de visitante no disponía de mucho espacio y cayó al vacío, la ingeniero con ella, desde mi altura y un poco abochornada solo atiné a decir ... "Estás contratada".

miércoles, 2 de octubre de 2019

Lo que no me pasa a mí ...

Salir de vacaciones, así sea un fin de semana implica ciertos cambios a la rutina, algunos de ellos son, comidas y bebidas, me pasa cuando estoy de viaje, no me provoca comer y cuando lo hago, las porciones son muy reducidas y espaciadas, pero los líquidos doblan o triplican sus medidas, [una piedrita con la que tropiezo una y mil veces], otro de los cambios es la ropa, qué te pones o qué te quitas, según sea el caso.


Salimos a cenar, el calor húmedo de la playa hace que vista transparencias, escotes pronunciados y prendas diminutas, calzado muy abierto y nulo maquillaje, [mentira, los hay indelebles y algunos parecen tan naturales que aparentas no llevarlos, suponiendo que no has leído entre corchetes], prácticamente el rostro limpio. El lugar ...  no el de moda pero sí el más concurrido. Justo en el centro y colgando del techo una campana de hierro.

¿ Qué deseas cenar, Adel ?
— Un burrito de carne [sin albur]
¿ Y de beber ?
— Horchata, sin ron, pero de litro y medio, [sí, lo sé, solo a Adel se le ocurre tomar tanto líquido estando de vacaciones] 😩
El mesero toma la orden y pregunta, ¿el litro y medio de horchata es para usted, Señor?, dirigiéndose al hombre grande y fuerte que me acompaña, él sonríe al mirarme, el mesero entiende la indirecta y se marcha, un instante después se escucha con insistencia la campana, los comensales fijan su atención en el mesero y este, con voz potente menciona ... ¡ horchata monstruo para la Señora !. [todos aplauden]

¿ Morí de vergüenza ?, ¡ No !, para nada, solo incliné un poco la cabeza y sonreí al tiempo que decía.
— ¡ Venga, que muero de sed !

P.D.
El agua de horchata cremosa se prepara con arroz, canela, leche condensada y crema de coco, el ron es opcional ... una delicia 👅

martes, 1 de octubre de 2019

Y aún dudo de su existencia?

Es en estos momentos cuando me cuestiono sobre la [no] existencia de Dios.
Me quedo pensando ... 😒
[Digo, por aquello de, cómo han sobrevivido]
😁
Espacio de humor 
💋