Aquella noche descendí al reino de los sueños no como señor, lo hice como huésped.
La encontré caminando por una playa que parecía inventarse a cada paso, donde el mar reflejaba constelaciones que no existían en ningún cielo.
La arena era cálida; y el horizonte permanecía suspendido entre el amanecer y el crepúsculo.
No preguntó quién era.
Quizá en los sueños las almas reconocen verdades que la vigilia olvida.
Caminamos juntos durante lo que pudo haber sido una hora o un siglo, no lo tengo claro, o es quizás que no quise indagarlo.
Hablamos de la lluvia sobre la tierra estéril, de canciones recordadas a medias y de nombres que sobreviven al tiempo.
Y por primera vez comprendí el milagro de compartir el silencio, esos espacios sin voz, pero sí con presencia.
Nos sentamos junto al agua. Las olas llegaban y se retiraban como una respiración profunda.
— ¿Esto es un sueño?, -preguntó-
Miré las estrellas bajo la superficie del mar.
— ¡Sí!
— Entonces despertaremos.
La certeza de aquellas palabras atravesó la noche; y a mí.
Antes habría considerado insignificante esa pérdida, pero ahora conocía el valor de las cosas que terminan.
— Sí -respondí-, despertaremos
Ella sonrió y apoyó su cabeza sobre mi hombro, permanecimos así mientras el cielo cambiaba lentamente de color, ninguno intentó detener el tiempo.
Cuando llegó la despedida, la playa se volvió niebla y el mar un murmullo distante.
Ella se levantó.
Yo después de ella.
— Tal vez vuelva a soñar contigo, -dijo-
Quise decirle que conocía todos los caminos de la noche, que podría encontrarla entre millones de almas, pero descubrí que ya no deseaba certezas.
— Tal vez -dije-
Entonces desapareció
Y desperté.
Regresé a las fronteras donde los sueños terminan y las memorias comienzan.
Continué recorriendo los sueños de los mortales, escuchando sus anhelos, sus pérdidas y sus esperanzas.
Algunas noches, me detenía.
Y buscaba.
No sabía si volvería a encontrarla.
No sabía si ella recordaría nuestra playa.
Y por primera vez desde el nacimiento del tiempo, descubrí que podía vivir sin saberlo.
Esta semana la dirección corre a cargo de Sylvia, con el tema: Inspirándonos