No sé cuándo deje de sentirme desconcierto para convertirme en una certeza.
Tampoco sé cuándo dejé de mirar mi reflejo con preguntas para empezar a reconocerme con serenidad.
Hay personas que llegan a nuestra vida como un instante, y otras que se quedan como un latido.
Tú y yo somos ambas cosas.
Porque incluso cuando no estás cerca, encuentro tu presencia en los detalles más sencillos.
En la calma de una tarde cualquiera.
En la luz que entra por mi ventana.
En esas canciones que parecen conocerte aunque nunca te hayan visto.
Te has vuelto parte de mis días de una manera silenciosa y hermosa.
Como el mar pertenece a la luna sin tocarla.
Como el amanecer pertenece al sol antes de verlo aparecer.
Y es extraño, porque no necesito tenerte frente a mí para sentirte.
Floreces dentro de mí.
Porque eres parte mía.
Con una paz que no conocía.
Una alegría que no depende de nada más.
Una certeza suave que me susurra que, entre todos los caminos posibles, el mío tuvo la fortuna de encontrarte; y lo hice justo a tiempo, antes de ahogar tu voz por conpleto... ¡Perdóname!.
Si alguien me preguntara qué significas para mí, no hablaría de promesas ni de eternidades.
Diría simplemente que desde que llegaste, mis días tienen más luz.
Y que hay una parte de mi corazón que aprendió tu nombre y decidió convertirlo en mi hogar.
El tema de esta semana llegó complicado por no estar familiarizada con él; y lo que resultó, es con todo el respeto del que soy capaz..
El tema: "Diversidad sexual y de género", dirigida por, Dafne.