16 junio 2026

Corazón de sombra





Aquella noche descendí al reino de los sueños no como señor, lo hice como huésped. 

La encontré caminando por una playa que parecía inventarse a cada paso, donde el mar reflejaba constelaciones que no existían en ningún cielo. 

La arena era cálida; y el horizonte permanecía suspendido entre el amanecer y el crepúsculo. 

No preguntó quién era. 

Quizá en los sueños las almas reconocen verdades que la vigilia olvida. 

Caminamos juntos durante lo que pudo haber sido una hora o un siglo, no lo tengo claro, o es quizás que no quise indagarlo. 

Hablamos de la lluvia sobre la tierra estéril, de canciones recordadas a medias y de nombres que sobreviven al tiempo. 

Y por primera vez comprendí el milagro de compartir el silencio, esos espacios sin voz, pero sí con presencia. 

Nos sentamos junto al agua. Las olas llegaban y se retiraban como una respiración profunda. 

— ¿Esto es un sueño?, -preguntó- 

Miré las estrellas bajo la superficie del mar. 

— ¡Sí!

— Entonces despertaremos. 

La certeza de aquellas palabras atravesó la noche; y a mí. 

Antes habría considerado insignificante esa pérdida, pero ahora conocía el valor de las cosas que terminan. 

— Sí -respondí-, despertaremos

Ella sonrió y apoyó su cabeza sobre mi hombro, permanecimos así mientras el cielo cambiaba lentamente de color, ninguno intentó detener el tiempo. 

Cuando llegó la despedida, la playa se volvió niebla y el mar un murmullo distante. 

Ella se levantó.

Yo después de ella. 

— Tal vez vuelva a soñar contigo, -dijo-

Quise decirle que conocía todos los caminos de la noche, que podría encontrarla entre millones de almas, pero descubrí que ya no deseaba certezas. 

— Tal vez -dije-

Entonces desapareció 

Y desperté. 

Regresé a las fronteras donde los sueños terminan y las memorias comienzan.

Continué recorriendo los sueños de los mortales, escuchando sus anhelos, sus pérdidas y sus esperanzas. 

Algunas noches, me detenía. 

Y buscaba. 

No sabía si volvería a encontrarla. 

No sabía si ella recordaría nuestra playa. 

Y por primera vez desde el nacimiento del tiempo, descubrí que podía vivir sin saberlo.






Esta semana la dirección corre a cargo de Sylvia, con el tema: Inspirándonos 

1 comentario:

  1. Cuarta entrada referente a almas y demás, estoy seguro que hay una conspiración de bloguitos que leo. En fin, que texto tan, profundo. me gustó mucho pero... osh bueno nada, no sé qué comentar, acabo de tomar una siesta mi cerebro está a penas cargando los programas necesarios.

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