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04 enero 2020

El mensaje


— ¡ Vamos, Adel !, ya me has pospuesto varias veces
— Vale, Daniel, pero nos vemos allá
 Ok, ¿ te espero a eso de las 2:30 pm ?
 ¿ Quién come a esa hora ?, mejor a las cinco, ¿ te parece ?
 ¡ Bien ... !

Ya en el restaurante luchaba por mantener el hilo de la conversación mientras comíamos, pero el celular no paraba de vibrar y me hacia imposible concentrarme.
Lo prometo, estaba por apagarlo cuando sin querer vi su imagen de whatsapp.

 ¡ Demonios !, ¿ lo dije o lo pensé ?
 ¿ Pasa algo, Adel ?
 No, no, ya vuelvo

Me levanto y unos pasos después desbloqueo el celular y ... leo, [ sentí arder mis mejillas, puse carita de alegría y el corazón emocionado dio un vuelco ], ¿ qué demonios sucedió ?, todo pasó tan rápido que, cuando me di cuenta, estaba frente a Daniel, de rodillas, con un dolor intenso en el tobillo izquierdo y otro igual de intenso en la rodilla derecha y sin poder levantarme. Daniel que tenía en su rostro una expresión de sorpresa pregunta.

 ¿ Te has caído ... ?
 ¿ Te duele ?
 Me he caído, claro que sí y me duele ... ya lo creo [ y siempre que algo me duele me empiezo a reír y no paro de hacerlo y el dolor me mata y la risa no se detiene ].
 ¡ Te ayudo ! y me extiende sus manos y el tobillo de un lado y la rodilla del otro
 Espera, por favor, no puedo levantarme ... y sigo riendo
 Permíteme ... yo te levanto

Para ese momento ya el gerente y varios meseros me estaban rodeando.
 ¡ Permítame, señorita !, le ayudo a levantarse
 ¡ Qué barbaridad ... !, decía el gerente, déjenme a mí, que yo la ayudo.
 Gracias, aquí me quedo ... solo un momento [ y la risilla seguía ].
 Pero ...
 Gracias ... ya me levanto yo ... solo quiero un momento, por favor, [ el dolor iba en aumento ]. ¡ Demonios con la risa !

Un rato después, sentada en la silla, un par de meseros y el gerente delante ... la hinchazón del pie ... la hinchazón de la rodilla y la risilla se mantenía.

 Daniel, necesito agua, me siento mal
 No, no, mira, bebe limonada, tiene azúcar, te caerá mejor
 ¿ Qué, acaso quieres que me haga diabetica ?

Poco después y ya listos para retirarnos
 ¿ Te duele mucho ?, ¿ puedes caminar ?, ¿ te cargo ?
 No, gracias, solo déjame salir caminando y conservar la poca dignidad que me queda
 Pero ¿ te duele ?
 ¡ Muchísimo !, ya cruzando la puerta si vuelvo a caer, ¿ qué importa ?
— Bueno, te ayudo, oye, por cierto, ¿ qué decía el mensaje que te hizo derrapar ?
 ¿ Ah ?, eh, hmm, pues ... me olvidé.