29 agosto 2026

La letra pequeña




Si existiera un contrato en el que me asegurasen de que no volveré a ser un imán para los accidentes, sin leer la letra pequeña, con los ojos cerrados lo firmaría. 

Estaba limpiando la cajuela del auto mientras mi cachorro correteaba a mi alrededor. Al día siguiente tocaba llevarlo a la agencia, a ese trámite que corresponde al cumplir seis meses o llegar a los 10,000 kilómetros. 

Dejé la cruceta junto a la puerta cuando el pequeñajo llegó con su juguete favorito y me lo ofreció para que se lo lanzara. 

Y claro... me olvidé de todo. 

La cajuela.
La agencia. 
La cruceta. 

Todo dejó de existir durante unos minutos. 

Solo existíamos él, su juguete y yo. 

Hasta que mi pie fue a estrellarse contra la cruceta. 

Maldije bajito mientras me retorcía de dolor, esperando que aquello fuera, como tantas otras veces, solo otro accidente absurdo que añadir a la colección. 

No. 

No fue simplemente un accidente, fue esa sensación de que el universo tiene una puntería especialmente afinada conmigo.

Fractura conminuta. 

Joo.

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