Esta noche, la nostalgia se coló por estas cuatro paredes.
No sé si fue YouTube, o simplemente era el momento.
Sonó una canción... de pronto, allí estaba ella.
Mi madre.
Un domingo cualquiera. El viejo tocadiscos. Los acetatos girando mientras la casa despertaba con la música.
Ella cantando, bailando entre el polvo y los muebles. Nosotras siguiéndola, sin saber que algún día esa escena se convertiría en el lugar donde el alma buscaría refugio.
¿Cómo pude olvidarlo?
Tal vez nunca lo hice.
Tal vez algunos recuerdos no se marchan; solo esperan a que el corazón deje de vivir a la defensiva para volver a tocar la puerta.
Y esta noche la abrió.
Entonces comprendí que sanar no siempre consiste en olvidar lo que duele.
A veces, sanar también es recordar aquello que, incluso en los días más difíciles, fue amor, fue hogar... y nos sostuvo para seguir viviendo.

Un relato entrañable, Adel.
ResponderEliminarUnas vivencias de otros tiempos que hoy vuelven a la vida.
"...algunos recuerdos no se marchan; solo esperan a que el corazón deje de vivir a la defensiva para volver a tocar la puerta."
Fuerte abrazo.
A la mía le gustaba cuando yo llegaba a casa y lo primero que hacia era poner un vinilo sobre el tocadiscos y al son de la música me ponía a hacer mis tareas. Creo que se los sabia todos porque a veces me pedía que le pinchara alguno de ellos en concreto.
ResponderEliminarTengo buenos recuerdos cuando pongo ciertos discos y cómo dices, bien, son buenos aunque te traigan a la mente imágenes que ya en la realidad no van a volver a ser.
Besos.
Un texto que invita a la nostalgia con cariño de perdonar el pasado y recolocándolo en todo su real esplendor.
ResponderEliminarBesos.
Sospecho, al menos en mi cabeza, que todas las canciones invitan al recuerdo.
ResponderEliminarUn relato muy bonito, no hay que empeñarse en olvidar.
Hay cosas que nos ayudan a recordar cosas y entre ellas la música.
ResponderEliminarSaludos.
Hay canciones que no solo se escuchan, se quedan dentro como si fueran parte de nuestra propia historia. Basta oír unas notas para que regresen lugares, personas y momentos que creíamos dormidos. La música tiene esa magia: despierta lo que parecía perdido y nos devuelve, aunque sea por un instante, a la emoción primera.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
La música es evocativa, puede ser terapeútica.
ResponderEliminarY vos misma formaste tu identidad virtual a partir de una canción.
Tal vez nunca lo olvidaste, tanto que lo contaste.
Besos.
Lo mismo pasaba en casa, mi madre ponía discos de vinilo o acetato, como dices cada mañana cuando éramos niños. Y oír hoy esa música es volver a esos momentos, es uno de los poderes que tiene la música.
ResponderEliminarBesos dulces. MdN y dulce semana.
hay heridas de las que nunca podemos sanar
ResponderEliminarLa música es la prolongación del lenguaje cuando ya hemos agotado todas las palabras.
ResponderEliminardespués de su muerte mi madre se me pegó, por decirlo de alguna manera, y se me aparecía en sueños para prevenirme de algún peligro por muy pequeño que fuera. mientras más pequeño el peligro, más fugaz era su aparación.
ResponderEliminartodo este estado de cosas terminó cuando con su fotografía al frente mío le dije que debería continuar su camino hacia la eternidad porque por más que me alertara de algo malo yo no me iba a dar cuenta hasta que éste sucediera y que mi destino aunque ella lo conociera nada ni nadie lo iba a modificar.
hace seis años de esto. ya no se me aparece en sueños. yo espero que me haya hecho caso de seguir su camino y que no esté agazapada por ahí vigilándome.
en cuanto a tu texto, sólo puedo decirte que el tiempo, el paso del tiempo, lo cura todo.
un abrazo.
Short, Tears for Fears.
ResponderEliminarLongas tardes à beira mar na Figueira da Foz.