Te leo antes de que te escribas
te pronuncio antes de que respires
y en ese intervalo mínimo
te vuelves mío y ajeno a la vez.
No hay seda en mis versos
hay nervio expuesto
hay tinta que aprende a sangrarte
sin distinguir si eres herida o lenguaje.
Cuando besas mis palabras
no las consumes: te deshaces en ellas
y cada sílaba que te atraviesa
regresa convertida en falta.
No te moldeo: te descompongo en signos
te vuelvo diccionario de ti mismo
hasta que ya no recuerdas si eras voz
o solo el eco de haber sido nombrado.
Y aun así
cuando cierro el poema
eres tú quien me sigue escribiendo
desde el margen.
Porque no son tus muñecas las que he atado, sino el alfabeto que te inventa.
Para, Dulce
Por los 15 años de su blog
Debo de ser más que un eco si recibo este regalo ;) Y aunque ya ha pasado más de un mes desde mi cumple blog, siempre es agradable recibir un regalo y ser mimado. Muchas gracias, por este poema enigmático que me brindas, Mujer de Negro.
ResponderEliminarBesos dulces y Mi Gratitud.
Nunca es tarde, dicen, me alegro que te guste, Dulce.
EliminarBesos y apapachos.
Madre mía, qué poemazo!!!!!!
ResponderEliminarEs buenísimo.
Aplauso!!!
Si pudiera te lo robaba...
Besos.
No te preocupes, Toro, me doy vuelta y nada he visto.
EliminarBesos