La noche descendía sigilosa por la habitación, entre hilos de opacidad y de misterio se inundaba de sombras y siluetas, observé tu rostro, aunque sereno, por momentos parecía el espejo de una batalla que luchabas por vencer.
Entre la angustia de la desesperanza, te sentí indefenso,
ajeno a mi presencia, libre de la cruel realidad que me supera,
te mire, con toda la ternura que despiertas en mi piel,
ávida aún de tu sensualidad, anhelante del calor
que en otros tiempos en tus brazos había sentido.
Acaricie inquieta cada poro de tu piel,
lastimando mi soledad el verte sosegado, con tu cuerpo desnudo, sólo cubierto por una sábana de seda, pude observar en tu corazón las lesiones que otros brazos te dejaron, las luchas sin cuartel en las que no siempre resultaste vencedor, heridas aún abiertas, dolorosas; y entre ellas estaba yo, marchita,
con la claridad de que en tu vida fui ligera brisa que te envolvió. sin destino ni presencia, como un pequeño soplo pasajero.
Me sentí perdida, recostada en el centro de tu lecho, cuidé de ti. acomodé tu rostro en mi pecho; y te dejé dormir. Cuando los rayos del sol penetraban tu ventana; y antes de marcharme, grabé mi imagen en tus sueños, deposité mi esencia en tus labios. besé tu cuello, susurré a tu alma lo mucho que te amo ... y que aún te extraño.

parece la visita (y la despedida) de una fantasma (en muchos sentidos).
ResponderEliminarun beso.
Precioso texto, me gusta la frase "recostada en el Centro de tu lecho".
ResponderEliminarMe alegra volver a leerte.
Un beso enorme.
Las fotografías pueden romperse en pedazos, las hechas con los ojos se graban y permanecen en los recuerdos, en los sueños. Un texto lindo que permite más de una lectura. Abrazos
ResponderEliminarParece una pérdida reciente aún por digerir.
ResponderEliminarEs que en la complicidad oscura de las sombras todo esta mucho mas a flor de piel y entre sueño y vigila es difícil discernir entre realidad o ilusión.
ResponderEliminarBeso.
Parece la descripción de alguien que está cansado (él). El cansancio tiene mal arreglo, si es que hay que arreglarlo.
ResponderEliminar¡ vaya vacaciones te tomas!
4 meses si escribir...
Besoosss
Yo también he pensado en un fantasma.. una presencia, un hueco en el centro de la cama.. algo difícil de llenar.
ResponderEliminarCasi todos hablan de un fantasma, yo diría que es esa presencia siempre latente del amor que cuida, que sana, que envuelve con ternura y cura las heridas en este caso de ese guerrero en reposo que al despertar volverá a las batallas.
ResponderEliminarBesos dulces MdN y dulce mes.
Precioso, MdN, esa forma de sentir y de describirlo, este texto, sólo esconde una verdad refugiada en cada palabra del mismo.
ResponderEliminarMe encantó leerte, otra vez.
Feliz jueves.
Parecía sombrió, pero luego fue convertiendose en nostalgia, caricias, besos a alguien que se extraña.
ResponderEliminarBesos.
bello, se nota que volvemos del verano de vacaciones
ResponderEliminarA qué tanta indiferencia de él? distantemente enfermo? Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarRecorrer las cicatrices del otro, a quien se amó, es una expeiencia única. Si ya no está, como parece en este caso, es de una añoranza enorme.
ResponderEliminarUn abrazo, y feliz viernes
¿Un fantasma... o un sueño de algo ya inalcanzable?
ResponderEliminarUn beso, MdeN.
El recuerdo termina siendo lo más doloroso de todo, siempre.
ResponderEliminarSaludos,
J.
De volta depois de um relaxante período de férias, passo para desejar uma boa semana.
ResponderEliminarNo hace bien , pasado, pisado.
ResponderEliminarVen aquí, bebe y besa .- Dijo dulcemente...
ResponderEliminarA quien hizo temblar las cuerdas,
apresura a besar la boca.
Bebe de su jardín de azahares
transparente y diáfano.
Cuando el agua envuelve al fuego,
dio a beber vino,
collares de estrellas,
brillo sobre brillo...
Breval maduro en vilo.