Al llegar al pueblo, lo primero que nos dijeron al presentarnos ante la autoridad.
— "En este pueblo, las mujeres son honestas, no encontrarán alguna que diga mentiras, aquí lo "Políticamente Correcto" no existe, cuidamos mucho a nuestras mujeres porque nuestras mujeres valen oro.
Detrás del hombre, la mujer que dirige a las
promotoras tenía la mirada inclinada y asintiendo, daba la razón al símbolo de
autoridad de ese pueblito y sus alrededores.
Pasadas las primeras semanas y habiéndome ganado la confianza de la mayoría de las mujeres, organicé un taller de aprendizaje mutuo, en el cual, semana a semana cada una de las habitantes enseñaría al resto lo que sabe.
Venida de ciudad y con la ventaja de moverme relativamente bien por internet mis ideas les parecieron interesantes y di por iniciada la primera clase.
Todo comenzó bien, entre datos y explicaciones se fueron sucediendo las bromas y poco a poco las charlas se tornaron más profundas.
Cipriana, la mujer de 79 años tomó la palabra ...
— Por allá en los matorrales, detrás de las nopaleras hice mis once hijos.
— ¿Once?, muchos hijos, Ciprianita, mencioné
Y qué aguante de su esposo, dijo mi compañera
— ¿Mi esposo?, no, si nomás él solito no hubiera podido, recibió algunas ayudaditas.
— O sea, ¿cómo?.
— Pos mire, Don Chema, Don Cruz, Don Chito, Don Nacho, Don Cirilo, Jacinto, Macario, Dionisio, Artemio y los que vinieron de paso, de ahí son mis once hijos.
— Pero; ¿su marido no se dio cuenta?
— No, si él me dijo, “Hay de ti Cipriana que te agarre en una mentira” y pos no me agarró porque nunca me preguntó ... No, si somos bien honestas.
Por allá a la orilla, otra mujer comentó.
— Pos mire, a nosotros vino el padrecito y nos dijo, — "No es pecado si te arrepientes" ... ¡y las arrepentidas que nos hemos dado ...!
— No, pues sí ...
P.D. Ciprianita aún frecuenta las nopaleras.
361 palabras
La semana corre a cargo de Mağade Qamar

Muy bien contado.
ResponderEliminarMuy adecuado a este relato.
Fue astuta en mantener su mentira.
Besos.
Lo fue, lo han sido la mayoría, Demiurgo.
EliminarBesos
eso es lo que se llama todo un "acervo cultural".
ResponderEliminarun beso.
Pues ella si que tiene aguante...
ResponderEliminarNo mentir está en el pendón del pueblo y a fe que se cumple, un cumulo de bienes morales que la tradición mantiene y que tu pones al descubierto y me has hecho reír. Saltibrincos
ResponderEliminarEngañados pero contentos.
ResponderEliminarAsí todos felices.
Besos.
Y no mentía, todos contentos y felices.
ResponderEliminarVaya con las nopaleras, si que son frecuentadas.
Un abrazo y buen fin de semana.
🤣🤣Menudos homenajes se daban las mujeres del pueblo chico, y sabían guardar muy bien sus secretos. Era una verdad oculta durante mucho tiempo que tu sacaste a la luz y todos contentos. Ese si que es un pueblo feliz de verdad.
ResponderEliminarMe encantó tu relato.
Un abrazo.Feliz fin de semana
Bonito relato, felicidades.
ResponderEliminarUn abrazo.
Me ha encantado tu interesante y ameno relato; y seguro, que el marido hacía oídos sordos, porque yo que vivo desde hace unos años en un pueblecito chico, sin salir de casa me enteró de todo.
ResponderEliminarY yo si fuera el "padrecito" les hubiera dicho: ¡No, hijas, tranquilas, que pecado no es! pero, decidme donde está ese lugar que habéis encontrado entre los matorrales, porque el sitio es cojonud...
Un abrazo, y ha sido un placer dar con tu espacio, por lo que volveré.
ajajaaj, que bien lo has contado y además ellas no mentían solo no decían la verdad porque entre otras cosas nunca les peguntaban ajjaja. Esa Cipriana tiene un monumento jaja. Me gusto porque entre las risas esconde mucha verdad,. Abrazos y felicitaciones.
ResponderEliminarjajajjajajajajajajaja ¡Vaya con las nopaleras! ¡Cuánta actividad! y yo que cuando visité México las creía tan inocentes!.
ResponderEliminarExcelentemente narrado. Bajo esos términos, mejor no enterarse de cornamenta alguna y la mejor forma es no preguntar. Así nadie miente y todos felices comen perdices.
Un abrazo
Me has sorprendido con tu relato. Tan distinto de otras veces.en tu manera de escribir.
ResponderEliminarBesos.
¡Me encantó Ciprianita! Prometían esas reuniones, sí, sí...
ResponderEliminarUn besazo, Mujer de Negro
todo un pueblo participativo en el que cada cuál no cabe que aporta lo mejor que puede o tiene. Las mujeres serán las mejores por que los varones del pueblo las tienen en palmitas. Un abrazo
ResponderEliminarMe encantó teu relato! Jajajajaja
ResponderEliminarEssa Cipriana foi uma mulher notável!
Un abrazo!
Los pueblos tienen eso en su gente, una cierta ingenuidad aún ante aquellas cosas que socialmente podrían resultar cuestionables. Ciprianita tiene cuerda para rato. Muy buen relato has hecho.
ResponderEliminarBesos dulces y dulce fin de semana.
Que bien lo has contado, me ha gustado mucho.
ResponderEliminarEn no preguntar está el que no te mientan.
Un saludo.
Seguro! Si te arrepientes, buen puedes seguir pecando! Jaja. Un abrazo
ResponderEliminarMuy buena la anécdota, ficticia, imagino :-)
ResponderEliminarCiprianita es una crack, ya ves, sin internet
Mejor no saber...
ResponderEliminarYa lo dice el dicho, ojos que no ven.... saludos!
ResponderEliminarCipriana se lo ha pasado muy bien.
ResponderEliminar:)
Mejor no preguntar, sobre todo si ya se sabe la respuesta, porque esos pueblecitos, no creo que difieran mucho de los de aquí, y aquí TODOS lo saben todo.
ResponderEliminarBesosss MdN
Qué bien ambientado y llevado el relato, más que a la mentira a once verdades, ocultas quizá, pero verdades.
ResponderEliminar¡Anda, ese es el pueblo de las mentiras! Pero como lo que no se dice no se sabe y lo que no se pregunta, no se responde...
ResponderEliminarMe ha parecido muy curiosa tu aportación, esbozándome una sonrisa. Cipriana es mortal. Tremenda.
Muchísimas gracias, amiga, por tu participación y sacarnos una sonrisa.
Un beso enorme.
Vaya con Ciprianita jaja, muy bueno tu relato, ambientado y contado, lo he disfrutado mucho.
ResponderEliminarUn beso😘
Míralas que inocentes las mujeres de Pueblo chico, y los hombres también seguro que rotativos. Muy diferente y mexicano el tono hoy. Me sorprende. Un abrazo.
ResponderEliminarEs insuperable, me has alegrado la mañana, jaaaaaaaa ¡Buenísimo.
ResponderEliminar¡Ay si las nopaleras hablaran!
Jolín, has dado ideas...
Y la Cipriana y otras más en activo ¡Wuuuaaaan!
Con un pelín de retraso, pero aquí estoy, discupas.
Un abrazón.
Ser católico sale con muchas ofertas para el perdón, Ejemplares sin duda reconociendo a los pueblos y sus habitantes honestos...
ResponderEliminarUn placer leerte
Besos
Genial relato, muestras muy bien la vida de un pueblo. Te mando un beso
ResponderEliminarLa mejor forma de que no te mientan es no preguntar, la verdad esta sobre valorada, te lo digo yo ;)
ResponderEliminarMe encanta el relato, soy de la opinión que se debe preguntar muy poco, hay que escuchar y deducir, hay que tener versiones y dejar a la gente que hable y se exprese.
ResponderEliminarUn Abrazo
Un relato muy bonito.
ResponderEliminarjajajajajajaj, que maravilla y que estupendo sentido del humor, me encantó
ResponderEliminarPaz
Isaac
Un gran relato con un giro extraordinario, Mujer de Negro. Que astutas las mujeres de aquel pueblo y,en particular Cipriana. "Abstenerse de decir" puede ser una gran mentira aunque no se le llame así. Me ha encantado
ResponderEliminarUn beso