03 septiembre 2020

TirAna

Desde que recuerdo, Ana impartía el cuarto grado de primaria, fue maestra del mayor de mis hermano, posteriormente de mis dos hermanas y al final la mía, tenía buena reputación como docente, con todo y ello; yo quería a la maestra Blanca, una mujer exhuberante y siempre alegre. No fue posible, mi madre aplicaba a rajatabla el dicho popular "Más vale bueno por conocido ..." , así me fue.

Ana tenía una peculiar forma de enseñanza. Llegaba puntual, [ eso siempre ], detrás de sí cerraba la puerta y no había forma de ingresar al aula, parecía como salida de un agujero negro, nunca la vi cruzar el patio, al dar las ocho aparecía como por arte de magia en la entrada, en el acto, todos derechitos y calladitos.

¡ Alumnos, los temas de hoy serán ..., saquen libros y cuadernos !

Nos daba indicaciones, lectura, entre 80 y 100 páginas, problemas de razonamiento elaborados por nosotros y cuestionarios, siempre niños contra niñas, trató de hacernos competir con el sexo opuesto no surtiendo efecto. 

Luego de eso, se iba toda la mañana a tomar el cafecito. Regresaba media hora antes de las dos, nos pedía intercambiar libros y cuadernos y nuevamente niños contra niñas, la revisión entre nosotros mismos tenía que durar veinte minutos, los diez restantes eran para tarea. En algunas ocasiones llegaba molesta y señalaba " fulanito se levantó sin permiso, todos castigados y su salida a las seis sin ir al baño", omitįa que tampoco  probaríamos alimento en todo el día y no se diga de los sanitarios ... Fue un año tormentoso con tanta tiranía.

Aplicó para el siguiente año dar clases un grado más avanzado y nuevamente fuí su presa, me cambié a las clases de la tarde pero me librē de ella, mi madre no pudo superar que su pequeña hija asistiera a clases con alumnos " de segunda ".

Años más tarde la encontré formada en la fila del banco, no me percaté que era la de jubilados, me formé detrás, se dio media vuelta y me miró de forma penetrante, como escudriñando todos mis rincones.

— ¡ Me conoces !

— ¡ No !

— ¡ Te conozco !

— No lo creo

— Nunca olvido un rostro, mucho menos el nombre.

Guardé silencio, quise ocultarme en los años que habían pasado, en los cambios naturales pero ella seguía con su mirada despiadada. Nerviosa, busqué con la mirada alguna salida, me di cuenta que estaba en la fila equivocada, era sencillo dar un paso al costado y hacía adelante pero las piernas no me respondían ... Ella seguía con su mirada sobre mí y dentro mío.

¡ Disculpe ! ... Cambié de fila, sentí que las piernas se volvieron gelatina.

— ¡ Adel !

— ¡ Dígame ... !, [ ¡ Diantres ... , yo y mi estúpida manía de inmediata respuesta ].

Levantó su dedo acusador mientras decía:

— ¡ Tú despreciaste mi clase, niña caprichosa !.

La mirada de todos los jubilados se posaron sobre mí ... Acusándome.


Jueves de relatos, la semana está a cargo de Dorotea, con el tema: Queridos profesores.


[ Escribir desde el celular me resulta complicado, no puedo hacer conteo de palabras y algún detalle ortográfico seguro se me ha colado, disculpas anticipadas ].

65 comentarios:

  1. Nada que perdonar, y me imagino que sería un calvario.Hay de todo cuando sale un profesor así, es porque su carrera no fue por vocación sino no lo puedo encender...Un besazo cielo.
    Cuidate mucho.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anteriormente eran plazas heredadas, por lo mismo, hijo de profesor estudiaba lo mismo, le gustara o no.

      Un beso, Campi, me cuido, también cuídate.

      Eliminar
  2. un relato encantador cuya parte final me hizo reír.

    "pareces loco riéndote solo." -me espeta mi hermana concentrada en uno de sus tutoriales de tejido a crochet por internet.

    un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu hermana no sabe que no estás solo, Pirata 😏
      Beso

      Eliminar
  3. Parece una película de terror, y es que sobre todo en tiempos pasados, había profesores que resultaban ser de terror, tanto que ir a sus clases no era grato.

    Besos dulces.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los había y la familia no ayudaba mucho al no escucharte, Dulce

      Beso

      Eliminar
  4. -Y con mucha razón.
    Esa podría haber sido una respuesta.

    Bien contado.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Toda respuesta hubiera sido buena, pero quedé en blanco.

      Beso, Demiurgo

      Eliminar
  5. Vaya maestra , los hay de todos tipos, que buen relato y que mala fortuna de encontrársela en la fila y encima tenia buena memoria jjjajja.
    Un abrazo Mujer de Negro

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy buena memoria, Jorge y bueno, ahora río

      Abrazo

      Eliminar
  6. Respuestas
    1. E increíblemente buana para reconocerte en la transición de niña-mujer

      Abrazo,Dyhego

      Eliminar
  7. Aquí cabe aquello de "Quien tuvo retuvo" y ella no olvidó sus modos. Un relato entretenido y he tomado parte por ti frente a la profe jeje. Abrazuco

    ResponderEliminar
  8. Esa señora ni era docente ni tiene idea de lo que es la docencia. Deberías haberla mandado al carajo el día que la encontraste en la fila. Yo, al menos, me habría vengado... jajajaja!!!

    Bss.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Debí mandarla a paseo pero ... creo que seguía ejerciendo poder sobre mí, Mar :)

      Beso

      Eliminar
  9. ¡Je..je..!

    La letra con sangre entra... ¿No?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso decían, Erik

      Te olvidaste de mi beso, te mando uno :)

      Eliminar
  10. No me extraña la flacidez de tus extremidades, esos malos maestros suelen dejar huella.
    ...y sé de lo que hablo.
    Besos.

    ResponderEliminar
  11. lo de castigar a toda la clase sólo por uno, por lo que me cuentan los chavales a los que doy clases particulares, hoy día se sigue haciendo. casi tres décadas han pasado, y seguimos sin aprender!
    es mejor no alimentar la rivalidad entre sexos, porque eso es algo que por desgracia no necesita mucho para surgir ello solo...
    abrazos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se cometen los mismos errores de forma constante, Chema

      No debería existir dicha rivalidad, no es sana

      Abrazo

      Eliminar
  12. Un relato muy entretenido y que también me trae ciertos recuerdos. Feliz día 😘😘

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Parece que no fue caso aislado, Neuriwoman

      Abrazo y dulce noche

      Eliminar
  13. La memoria de los maestros es incalculable...pueden recordar a cada uno de los niños que han tenido a su cargo...Una vez, ya casada y con hijos, me encontré con mi maestra de 2do grado, la maestra Maritza, la cual tardé en reconocer debajo de esos ojos cansados y cabellos blancos pero ella desde el principio me dijo..."Tú eres Mirella...la niña de las trenzas largas y de los ojos grandes como ventanas abiertas al mundo" , ella no me recordaba como la mas alta de todas sino como la mas preguntona...quizás esa hubiera sido una buena historia para contar, pero me fui por otros derroteros este jueves...
    Un placer leerte este jueves....besoss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alguna vez hablando con una maestra dijo recordar a los que le dieron más batalla y los más inteligentes, vamos, te recuerdan por algún detalle en tu personalidad o comportamiento.

      Deberías publicarlo, Diva

      Abrazo

      Eliminar
  14. Anónimo4/9/20, 9:31

    Madre mía..., el final me ha dado repelús.
    Por aquella época era casi lo habitual topar con profesores así. Yo tenía un director que, solo recordarlo, me da escalofríos…

    Buen relato, querida amiga. Un placer volver a leerte.
    Abrazo grande, y muy feliz finde 💙

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amiga, me alegro que hayas regresado.

      Ahora que lo mencionas recuerdo un director que siempre estaba hablando de bragas y sostenes, era incómodo.

      Un placer tu visita, abrazo enorme

      Eliminar
  15. De algunos recuerdos, uno no puede huir.

    Besos.

    ResponderEliminar
  16. ¡Por Dios, lo tenía bien guardado!
    Y mira que había profes, e igual debe haberlos aún, claro.
    Y llegado el tiempo, no nos acordamos de lo que cenamos anoche pero sí que no sabemos olvidar aquello que se nos clavó.

    Un beso, amiga.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es como si esperaran a volver a vernos, Mag y luego solo se lanzan contra uno :)

      Beso enorme, amiga, buen fin de semana

      Eliminar
  17. Jolines, maestras así ponen los pelos de punta. No me extraña que cambiaras de clase y que la esquibaras el día del banco. Muy bien contada, besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es la única que recuerdo que se portó así, tuve excelentes maestros

      Beso, Molí

      Eliminar
  18. Ayyy cuanta maldad en esa maestra! La disciplina cruda por delante de la cálida convivencia! No es buen método de enseñanza. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. "La disciplina cruda por delante de la cálida convivencia",nada que agregar, Neo

      Abrazo

      Eliminar
  19. Qué pesadilla de mujer!! siempre hay una manzana podrida en algún lado. Me ha gustado mucho tu relato.

    Mil besitos y feliz noche ♥

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Auroratris, siempre hay una [al menos]

      Besito

      Eliminar
  20. Vaya un relato que el final realmente me tomo de sorpresa que hasta me asuste, me imagine totalmente la cara de aquella profesora, que susto

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo no olvido su rostro de facciones duras, María

      Abrazo

      Eliminar
  21. vaya morro tenia tu profa. 80- 100 pag de lectura, luego comentar y luego os corregiais unos a otras (trabajo que se ahorraba). desde luego apretaba las clases. en la cola del banco, no te agobies, solo eras culpable de ser joven.
    besosss, mujerdenegro

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Su café se enfriaría si daba su clase, Gabiliante

      Beso

      Eliminar
  22. Una bruja real, que mala ha sido, sobre todo con niños, y el daño que le pyede causar.
    Lamentablemente aun hay de esas.

    Un abrazo:)

    ResponderEliminar
  23. Qué puede haber peor que un mal profesor o mala profesora?
    Esos niños quedan marcados para siempre

    Besos.

    ResponderEliminar
  24. Fui profesor y siempre lo principal para mi era que los alumnos aprendieran y no a quien reprobaba.

    Excelente escrito!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Edo habla bien de ti, Ricardo
      Me gustó verte por aquí

      Abrazo

      Eliminar
  25. Qué importante es en nuestra infancia que nos toque un buen profesor, verdad?, dejan huellas imborrables en nosotros. Y por desgracia tambien ocurre al contrario, cuando nos toca un profesor terrible.
    Yo tengo hermosos recuerdos de algunos y terribles de otros.

    Un beso!

    ResponderEliminar
  26. ¡Vaya tirana! Incluso cuando se encontraba en la fila de jubilados...
    Muy buen relato, Mujer de Negro.
    Un besazo

    ResponderEliminar
  27. Aparte de sádica, metódica y cruel, tu maestra arrastraría algún problema desahigándose con los alumnos. Pobre de ella y bien por ti al haberte escapado. Gracias por participar y un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
  28. La mía se llama Teresa. Es una profesora de metro y medio que sigue poniendo delos nervios cuando la veo.

    ResponderEliminar
  29. Isso não era uma professora! Era alguém com graves problemas de afirmação e com grande traumas que marcam o seu perfil de tirania...!!

    Un abrazo!
    A.S.

    ResponderEliminar
  30. Me pasó! En una parada de colectivo estaba ella, la peor profesora del secundario, "la de historia" ja... Me odiaba y no se por qué. No era de los problemáticos. Supe que era ella al instante aún pasando el tiempo pero no cruzamos palabras, solo esa mirada inicial donde la reconocí y ella a mi también.

    Gracias por hacerme recordar esa anécdota! Saludos

    ResponderEliminar
  31. Soy de los rebeldes de clase, solo una maestra me caía bien, me enamore de ella. jajaja.
    Tocaba mi barbilla y subía mi cara mientras se acercaba demasiado.
    Su voz, su sonrisa, su escote, aparte de ella no tengo demasiados buenos recuerdos.
    Los recuerdos de los buenos profesores y de los malos se quedan en nuestro disco duro.
    Un placer leerte
    Beso


    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, seguro guardaste el recuerdo más especial,Charly
      Un placer tu visita

      Beso

      Eliminar
  32. Llego tarde, lo siento. Esa maestra pude condicionar que el alumno reniegue de todo, sobre todo de la asignatura que dé. No hay más que cambiarse de colegio, una pena.

    Por quienes hacen que se ame una signatura y no se odie. Un abrazo

    ResponderEliminar

Gracias por dejar tu huella