Recuerdo el sonido tan peculiar que hacían las baldosas cuando cruzaba por el corredor externo que conectaba ambos departamentos, fue breve el tiempo que estuve postrada detrás de la puerta esperando su llegada, no lo conocía, pero la imaginación desde un principio alzó su vuelo hasta traérmelo.
Cuando lo vi por vez primera era tal y como lo había imaginado ... Usaba lentes cuadrados de transición todo el tiempo. Enmarcaban esos ojazos marrón que se mostraban indiferentes, pero cuando me miraban con tanta intensidad me alborotaba la líbido. Por esa sensación es que siempre busqué que lo hiciera ... Había en su interior un caudal de misterios en el cual moría por zambullirme.
Sus cabellos hacía tiempo lo habían abandonado, la desnudez de su cabeza encendía mis demonios, lo recordaba adentrándose en mis labios, jugar con ellos mientras mis manos se concentraban en empujarlo.
Él era un rebelde, un ser indiferente a las críticas destructivas y también a las constructivas, iba por la vida siempre en picada, saltándose las reglas y haciendo lo que le viniera en gana, debió pasarme de largo, porque el día que me miró ... empezó mi vida y cuando se marchó, dejó mi corazón hecho pedazos.
Tenía una sonrisa libertina y ancestral ... tan infinita, una combinación que me provocaba morbo, era adicto a las historias con finales trágicos ... Como la nuestra.
Lo vi alejarse con un aire de superioridad como cuando había llegado, pisando fuerte y marcando huella. Quise odiarlo, arrancar de raíz su perfecta simetría, pero fue tan memorable que me acostumbre a tratar de olvidarlo ... Sin lograrlo.
Él era elegante ... Todo un clásico.
Él era un rebelde, un ser indiferente a las críticas destructivas y también a las constructivas, iba por la vida siempre en picada, saltándose las reglas y haciendo lo que le viniera en gana, debió pasarme de largo, porque el día que me miró ... empezó mi vida y cuando se marchó, dejó mi corazón hecho pedazos.
Tenía una sonrisa libertina y ancestral ... tan infinita, una combinación que me provocaba morbo, era adicto a las historias con finales trágicos ... Como la nuestra.
Lo vi alejarse con un aire de superioridad como cuando había llegado, pisando fuerte y marcando huella. Quise odiarlo, arrancar de raíz su perfecta simetría, pero fue tan memorable que me acostumbre a tratar de olvidarlo ... Sin lograrlo.
Él era elegante ... Todo un clásico.

\m/ MdN \m/
ResponderEliminarSi causó tanto impacto el recuerdo puede permanecer un poco mas de tiempo y disfrutar de lo vivido. Abrazos
ResponderEliminarQué bien lo has descrito. Lo aprendiste bien, aunque sus misterios quedaran ocultos. Muy bueno, amiga.
ResponderEliminarMi abrazo y feliz fin de semana, mujer de negro.
A veces los recuerdos permanecen colgados de por vida.
ResponderEliminarLos de lo que podrían haber sido. Esos se desvanecen rápidamente.
Beso
Encuentros de esos hay pocos en todo un tiempo de vida.
ResponderEliminarHay personas que saben aprovecharlos duren lo que duren
Esa intensidad que cala la vida, no se puede desterrar lo que se engendra en recuerdos inolvidables, todo lo que llena permanece.
ResponderEliminarUn placer pasar y leer.
Aquello que deja huella solo puedo vivirse de nuevo. Caló hondo y ahí late.
ResponderEliminarUn beso.
a veces abrimos puertas sabiendo perfectamente no deberíamos, que lo que descubramos al otro lado nos hará daño.. pero ese breve instante en que todo parece funcionar los justifica todo...
ResponderEliminarNo hay nunca un porqué para un recuerdo; llega de repente así, sin pedir permiso. Y nunca sabes cuándo se marchará. Aunque el tuyo lo han grabado a fuego. Más que pensar en su Adiós, mejor pensar en los buenos momentos. El tiempo hará el resto.
ResponderEliminarMi cariño de siempre
Juan
Lo que deja huella permanece...siempre...
ResponderEliminarNo conocía tu blog. Me gusta. Con tu permiso me quedaré por aquí...
Porque hay personas que dejan huellas, e instantes imborrables.
ResponderEliminarQué bien lo has descrito, un placer leerte.
Ya he puesto la lista de participantes, cuando quieras te puedes pasar, muchas gracias por tu colaboración.
Un beso enorme.
Es cierto mi amiga, hay personas
ResponderEliminarque hacen historia dentro de ti
que jamas se van ni se olvidan.
Besitos dulces
Siby
¡Mijares! Recordé a mis tías cantando sus canciones, jeje.
ResponderEliminarDurante la lectura me veía reflejado, porque soy bastante clásico, pero no coincidimos en algunos detalles como el techo-cartón y las gafas, ni la sonrisa ni la elegancia ni la simetría.
ResponderEliminarPero bueno, tampoco estoy tan mal, jajaja
Un beso.
Bueno, eso pasa cuando el corazón desobedece a la cabeza.
ResponderEliminarY es hermoso que así sea.
Besos.
Una huella imborrable en tu corazón.
ResponderEliminarMe alegra verte.
Besis
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