A modo de introducción diré que el vampirito es una bebida mexicana que se prepara con sangría, toronja, jugo de limón y tequila reposado Jimador, se sirve con hielo y en vaso escarchado con limón y sal.
Una de las versiones artesanales de la sangría se hace con naranja, cebolla, tomate, limón, salsa tabasco, salsa inglesa, chile de árbol, sal y pimienta a gusto.
La primera cita fue al cine, la segunda estaba programada para el sábado, justo el día de mi cumpleaños, habíamos quedado en ir a un antro, estaba un poco nerviosa, a esos lugares solo entraban los mayores, evidentemente, él no sabía mi edad.
El día previo salí tarde de clases y me dirigí a la Boutique Extravagance, tenían en exhibición un vestido negro muy audaz, en ese momento mi mente empezó a transformar la cita, de regreso a casa, el bolso que guardaba el preciado vestido quemaba mis manos, las mejillas se encendían cada vez más, no pude dormir aquella noche.
Avanzado el sábado, me dispuse a vestirme, la prenda era una locura, un exagerado escote en V, que llegaba justo encima de mi busto, el largo era lo más atrevido, no eran los acostumbrados diez centímetros debajo de la rodilla, este apenas lograba alcanzar los dos centímetros sobre ella, ajustadito al cuerpo y con un poco de volante en el faldón, lo acompañé con unas zapatillas rojas deslumbrantes de siete centímetros de altura, esa tarde me sentí la femme fatale.
Llegamos al antro, la impresión primera fue devastadora, en la entrada, José Manuel separó las piernas y fue a enlazar los dedos justo en su nuca, no sé cuál fue la expresión de ese momento pero el miedo me hacía temblar, el guardia sonrió comprensivo al tiempo que decía. "No se preocupe, Señorita, es solo rutina".
Al entrar me llegaron de golpe las luces estrambóticas, el estruendo de la gente, el ruido ensordecedor, la media luz, todo hacía que mi pecho se disparara hacia adelante. Nos sentamos cerca de la pista, bajaba a todos los santos deseando que José Manuel no se hubiese percatado de mi inexperiencia en esos sitios.
A una indicación de José Manuel, el mesero se acercó.
¿Qué deseas tomar, Adel?
- ¡Un vampiro, por favor!
¿Estás segura?
- ¡Por supuesto!
Vaso jaibolero, ¡ ENORME !. Con tan solo unos sorbitos de la bebida mi cabeza daba vueltas, intentaba con todas mis fuerzas parecer normal, mujer de mundo. En algún momento él pidió una limonada; yo seguía con los 3/4 de mi bebida que, por más intentos que hacía no podía bajarla. No sé qué sucedió pero terminé con la limonada y José Manuel con mi bebida.
En la siguiente ronda el mesero no era el mismo.
-¡Un vampiro, por favor!.
¡Que sean dos y una limonada!, dijo José Manuel.
José Manuel se distrajo por un momento, el mesero preguntó.
¡Señorita!, su vampiro, ¿jimador?.
¡Que gima o rebuzne, solo tráigame un vampiro, por favor!.
El día previo salí tarde de clases y me dirigí a la Boutique Extravagance, tenían en exhibición un vestido negro muy audaz, en ese momento mi mente empezó a transformar la cita, de regreso a casa, el bolso que guardaba el preciado vestido quemaba mis manos, las mejillas se encendían cada vez más, no pude dormir aquella noche.
Avanzado el sábado, me dispuse a vestirme, la prenda era una locura, un exagerado escote en V, que llegaba justo encima de mi busto, el largo era lo más atrevido, no eran los acostumbrados diez centímetros debajo de la rodilla, este apenas lograba alcanzar los dos centímetros sobre ella, ajustadito al cuerpo y con un poco de volante en el faldón, lo acompañé con unas zapatillas rojas deslumbrantes de siete centímetros de altura, esa tarde me sentí la femme fatale.
Llegamos al antro, la impresión primera fue devastadora, en la entrada, José Manuel separó las piernas y fue a enlazar los dedos justo en su nuca, no sé cuál fue la expresión de ese momento pero el miedo me hacía temblar, el guardia sonrió comprensivo al tiempo que decía. "No se preocupe, Señorita, es solo rutina".
Al entrar me llegaron de golpe las luces estrambóticas, el estruendo de la gente, el ruido ensordecedor, la media luz, todo hacía que mi pecho se disparara hacia adelante. Nos sentamos cerca de la pista, bajaba a todos los santos deseando que José Manuel no se hubiese percatado de mi inexperiencia en esos sitios.
A una indicación de José Manuel, el mesero se acercó.
¿Qué deseas tomar, Adel?
- ¡Un vampiro, por favor!
¿Estás segura?
- ¡Por supuesto!
Vaso jaibolero, ¡ ENORME !. Con tan solo unos sorbitos de la bebida mi cabeza daba vueltas, intentaba con todas mis fuerzas parecer normal, mujer de mundo. En algún momento él pidió una limonada; yo seguía con los 3/4 de mi bebida que, por más intentos que hacía no podía bajarla. No sé qué sucedió pero terminé con la limonada y José Manuel con mi bebida.
En la siguiente ronda el mesero no era el mismo.
-¡Un vampiro, por favor!.
¡Que sean dos y una limonada!, dijo José Manuel.
José Manuel se distrajo por un momento, el mesero preguntó.
¡Señorita!, su vampiro, ¿jimador?.
¡Que gima o rebuzne, solo tráigame un vampiro, por favor!.




Una historia en la que deseamos que la jovencita salga ilesa, ilesa en todos los aspectos. He tenido que buscar la palabra para descubrir que es una marca de tequila. Abrazos
ResponderEliminarSí, Ester, es una marca de tequila, ahí al inicio lo coloqué.
EliminarSalí ilesa en todos los aspectos, era un chico decente.
💋
Espero que la parte de la historia que falta cumpla todas las expectativas.
ResponderEliminarUn tremendo dolor de cabeza al día siguiente, Guille
Eliminar💋
Mejor un dolor de cabeza que el dolor de que la noche hubiera sido insatisfactoria.
EliminarMe apunto que eres sensible al tequila jimador.
Aquellos fueron mis primeros sorbitos, Guille, no, no soy sensible al tequila, a la cerveza sí.
Eliminar😊
Qué riesgo!!!
ResponderEliminarBesos
Torpezas de la adolescencia, Noel
Eliminar💋
Menos mal que no se aprovechó de ti.
ResponderEliminarBuen chico.
Tienes toda la razón, Toro
Eliminar💙
Vaya con el tequila y por suerte era un buen tipo.
ResponderEliminarSaludos
Un buen final, Conxita
Eliminar😗
escote en V y alcohol... buena combinación para mis demonios
ResponderEliminar\m/ Adel \m/... Besos Dark !!!!!
No tengo duda de ello, Noir
Eliminar😗
hola, te has quitado de seguidora de mi blog. he tenido una semana hasta arriba de trabajo y no había tenido tiempo de devolverte la visita hasta ahora. :(
ResponderEliminarHola, Chema, no, sigues en mi lista de sitios que visito y me apareces aún en notificaciones, así que, deduzco que debe haber algún tipo de problema con la cuenta.
EliminarMe gusta visitar algunos blogs, entre ellos el tuyo y nunca espero que me regresen la visita.
💋
Adel, me hiciste recordar aquellos años en que todo era misterio y aventura...Qué cantidad de emociones y sensaciones, además la bebida...!!
ResponderEliminarMi felicitación por tu intensa claridad.
Mi abrazo y feliz finde, amiga.
Aquellos años tan despreocupados
Eliminar💋
Todavía existen chicos con sentido común, me alegro por ello. Vengo de blogs amigos a conocer tu rincón me ha parecido interesante.
ResponderEliminarSaludos!!
¡Bienvenida, Rosana!
EliminarQuiero pensar que aún existen, que esto pasó hace tanto
🌹
Hola Adel! habrá que probar el vampiro no?? ya me has puesto con los dietes largos. Interesante relato ;)
ResponderEliminarUn beso
Seguro te gustaría, Gumer
Eliminar💋
A mí el tequila me sienta mal, pero que muuuuuuy mal. 😁 Besos
ResponderEliminarMe gusta el tequila, hay tanta variedad
Eliminar💋
Interesante y bien narrada experiencia.
ResponderEliminarUn abrazo
¡Bienvenido, Luis Antonio
Eliminar😗
De esos resbalones que suceden, Julio
ResponderEliminar😗
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