Hace unos días asistí a una boda, algo diferente a las que estoy acostumbrada, en esta ocasión no pasamos por la iglesia, tampoco hubo un sacerdote que oficiara la misa, no hubo Damas, Pajes ni recuerditos, fue al aire libre, en un bosque apartado, un ambiente rodeado por la naturaleza y algunos detalles colocados, fue una ceremonia espiritual dirigida por un Chamán, una boda diferente.
Me sentí extraña en un lugar así, con mi vestido largo y escotado, zapatillas de punta de aguja, los Caballeros con sus trajes oscuros, algunos de tres piezas, era evidente que a ninguno de los invitados nos informaron que la ceremonia y recepción sería a la luz de la luna.
La noche fue cayendo, alrededor se escuchaban ruidos extraños que ponían de punta los vellitos de la nuca, la comida, el vino, la música, el bosque y la felicidad de los contrayentes fue el marco perfecto que nos hizo olvidar los miedos y aquello se convirtió en una noche de ensueño.
Pasada la media noche y lisa para retirarme, a unas mesas de distancia se encontraba un hombre misterioso, su porte elegante, su mirada incisiva, el atuendo oscuro, sus cabellos aperlados todo lo volvía perturbador.
Me volví nerviosa intentando seguir el camino, algo me hizo voltear, tenía que verlo de nuevo y al hacerlo, mi pie izquierdo fue a parar en el hueco de una madriguera.
Intenté mantener el equilibrio pero el dolor se estaba volviendo insoportable, quizás más porque al quedar mi pie atorado intentaba sacarlo y más lo lastimaba, en un momento, mi cuerpo estaba sujeto por aquel hombre maduro, sentía su corazón latiendo pegadito a mi espalda, su respiración en mi cuello, su voz ... tan varonil. No tengo idea de, en qué momento me llevó hasta una silla, se arrodilló frente a mí y extrajo la zapatilla.
Instintivamente me incliné hacia él, quizás para pedirle que se levantara, pudiera ser que sentía las miradas penetrantes de la concurrencia, tal vez quería esconderme con él porque me ardían las mejillas de vergüenza y al hacerlo, el escote se hizo más pronunciado dejando todo al descubierto.
Definitivamente, ¡no fue mi noche!.


Bueno, "ese todo al descubierto" suele ser una visión agradable...
ResponderEliminar...y quizá el principio de una noche aprovechada a full.
En momentos así, el dolor queda en segundo plano
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Un hombre atractivo arrodillado delante, "todo al descubierto". Hay que aprovechar esa ocasión.
EliminarMe intriga cuál sería tu reacción, (a detalle, por supuesto), porque sé que irías con todo y por todo.
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Y yo que creí que sería una gran noche, una de esas que termina con un desayuno en la cama.
ResponderEliminarTerminó con un café en el auto, después de una madrugada movidita
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A veces lo que mal comienza bien acaba. Ese podría ser el caso, jeje.
ResponderEliminarUn abrazo, Adel.
Y continúa, Josep
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Al final te arrepentirás de lo que no haces, bueno y ya metidos en materia, ¿qué tal todo al descubierto? Porque me tienes encendido. Y sin rubor alguno te lo digo.
ResponderEliminarBesos.
Prefiero equivocarme que arrepentirme de no haber hecho algo que quería, Pitt.
EliminarEsa pregunta deberíamos hacérsela al hombre en cuestión, pero supongo que bien, porque me acompañó al hospital y estuvo todo el tiempo conmigo.
💙
Me gusta que no te ruborices
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A él seguro que le pareció bien, segurísimo...
ResponderEliminarNo lo escuché quejarse, Toro
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El comienzo es lo de menos, lo importante es que haya terminado bien...
ResponderEliminarUn beso.
De maravilla, AlmaBaires
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Jajaja me sacaste sonrisas con lo del escote.
ResponderEliminarUn placer leerte Adel.
Un beso enorme.
María, a mí me sacó colores
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Hola, Adel. He llegado hasta aquí a través de algunas amigas blogueras. Si me lo permites, por aquí me quedo.
ResponderEliminarUna bonita noche de ensueño, a pesar del traspié, que presagiaba un envolvente y cautivador desenlace…
Ha sido un placer leerte.
Bsoss, y feliz madrugada.
Bienvenida!!
EliminarUna buena charla también es cautivadora
Mi placer es recibirte
😗
Adel, nada es casual y todo tiene su sentido interno...Esa noche agridulce ha quedado grabada en ti y en tu compañero, seguro que si...El destino dirá lo que tenga que decir.
ResponderEliminarBuen relato, amiga.
Mi abrazo y mi cariño.
Se disfruta el momento, el después... ya veremos
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Hola Adel,
ResponderEliminar¿Es Marilyn Monroe la de la fotografía que abre el relato verdad?
Un hombre arrodillado puede tener varías perspectivas de lo que está viendo ja,ja,ja; aunque también se puede arrodillar para pedir matrimonio.
Un relato muy ameno; me gustó leerte.
Saludos.
¡Hola, Miguel, Bienvenido!
EliminarAh!, con la segunda opción me provocaste escalofrío.
💋
Se me pasó responder tu pregunta, sí, es ella
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Alucinante... en el detalle del escrito... logré ser un espectador en la oscuridad del bosque...
ResponderEliminarAbrazos Dark... \m/ \m/
Estaré más atenta, para ver si te veo por ahí.
Eliminar¡Bienvenido!
💋
(shshshshsh!!!! ... soy una sombra en la oscuridad...)
Eliminar🙈
EliminarA veces se desea cederse y no ser tan autosuficiente, Julio
ResponderEliminar💋
Arrodillarse ante una vista así es lo menos que yo haría y no solo arderían tus mejillas.
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