Si existiera un contrato en el que me asegurasen de que no volveré a ser un imán para los accidentes, sin leer la letra pequeña, con los ojos cerrados lo firmaría.
Estaba limpiando la cajuela del auto mientras mi cachorro correteaba a mi alrededor. Al día siguiente tocaba llevarlo a la agencia, a ese trámite que corresponde al cumplir seis meses o llegar a los 10,000 kilómetros.
Dejé la cruceta junto a la puerta cuando el pequeñajo llegó con su juguete favorito y me lo ofreció para que se lo lanzara.
Y claro... me olvidé de todo.
La cajuela.
La agencia.
La cruceta.
Todo dejó de existir durante unos minutos.
Solo existíamos él, su juguete y yo.
Hasta que mi pie fue a estrellarse contra la cruceta.
Maldije bajito mientras me retorcía de dolor, esperando que aquello fuera, como tantas otras veces, solo otro accidente absurdo que añadir a la colección.
No.
No fue simplemente un accidente, fue esa sensación de que el universo tiene una puntería especialmente afinada conmigo.
Fractura conminuta.
Joo.
Espero que te recuperes pronto.
ResponderEliminarSalu2.
Hola, Adel.
ResponderEliminarEl ser humano se mueve, vive, en dos campos. El humano y el espiritual.
En el primero, el más conocido, el que la persona cree que ella es "eso" y poco más, está sujeto a las leyes del mundo. Con sus risas y lágrimas. Sus limitaciones y sus aparentes logros.
En el segundo, su verdadera esencia, realidad, que generalmente no se percibe así. ¡Y menos se vive! También suceden cosas...
Que apenas se "perciben", no suelen creerse, y a menudo se rechazan.
Cuando en el andar evolutivo de la persona los sinsabores empiezan a resultar excesivamente molestos, y ésta empieza aplantearse que tal vez hay otras realidades distintas a las que creía... Empiezan a suceder "cosas".
Una de ellas, entre otras, es aquella que el Maestro enseñó hace más de dos mil años: ¡Pedid y se os dará!
Otra es: ¡Las cosas que yo hago vosotros podéis hacer, y mayores cosas aún!
Adel, ¿sueles pedir? ¿Crees en esto?
Si el ser humano "ignora" que hay una puerta a la que llamar, ¡cómo espera que se abra!
Abrazos, amiga.
PD: El tema espiritual aquí esbozado, nada tiene que ver con iglesias y religiones. ¡Está en ti siempre!
Si lo aceptas, funciona.