Fuiste tú quien regresó esa noche, lo sentí en la forma en la que el viento empujó las cortinas y dejó fluir un halo de luz sobre los mullidos muebles.
La casa entera parecía recordar algo que, por mucho tiempo intenté olvidar. Caminé descalza por los pasillos, como quien atraviesa un pasado que aún conserva el olor de otro cuerpo.
Entonces entendí que la ausencia también sabe habitar lugares. Se sienta en las sillas vacías, respira detrás de la nuca y pronuncia tu nombre con una voz tan suave que duele.
Me acerqué a la ventana, afuera, la noche caía lentamente sobre los árboles, adentro, mi memoria seguía intacta; y entre ambas, suspendido como una bombilla solitaria, permanecía tu recuerdo... un recuerdo imposible de tocar, imposible de apagar.
No te llamé, o quizás lo hice inconscientemente. Dejé que la oscuridad terminara de llenar la habitación y me quedé allí, inmóvil.
Entonces comprendí que el amor no desaparece, fluye, cambia de forma y se convierte en silencio, en nostalgia, en una luz tenue que permanece encendida incluso cuando la última puerta ya se ha cerrado.
Relato perteneciente a la propuesta de Ginebra, en su blog, Serendipia ༄Variétés
hay personas especiales para uno que siempre están presentes en espíritu y aquella es una sensación duradera.
ResponderEliminarun beso. que tengas una buena semana.
Así es el amor, así es el sentimiento que permanece aún más allá de la ausencia. Un relato con tu inconfundible estilo que envuelve y lleva por muchas sensaciones.
ResponderEliminarBesos dulces y dulce semana, MdN.
Justo así es.
ResponderEliminarNo desaparece, se transforma... es como la energía.
una luz tenue, un fueguito ya apagado pero cuyo recuerdo nos sigue dando calor... vivimos de recuerdos.
ResponderEliminarQue maravilhosa participação! O amor de verdade fica sempre e flui em cada espaço e nossos poros... Adorei! beijos, chica
ResponderEliminarTodo se transforma, nada que queda igual para siempre, y debemos acoplarnos a ese cambio , avanzar o fluir , llevarnos por encima de nosotros.
ResponderEliminarUn muy buen texto, de calidez , sentimiento y avance en el éxito por avanzar en la vida.
Bellísimo y poético relato, querida amiga.
ResponderEliminarY con un colofón verdaderamente hermoso y significativo; pues si hay algo que en esencia fluye, se transforma y trasciende, es el amor. Y tú lo has resuelto precioso.
Muchísimas gracias.
Un placer leerte.
Abrazo grande 🌿🪻💙
¡Ay! Si no la hubiera hecho caso aquella aciaga noche y la hubiera besado por segunda vez en la nuca ahora seguiríamos juntos...
ResponderEliminarPero a veces pienso que solo hubiera sido una rama diferente del futuro que se avecinaba y habríamos vuelto a lo mismo.
Es suficiente con no haberla olvidado ni un solo día en estos últimos cuarenta y ocho años.
Beso.
Estoy de acuerdo contigo el amor, nunca desaparece es pura energía y sólo se transforma a través de fluir a través delos años.... de la vida....
ResponderEliminarAmiga Mulher de Negro, boa noite de paz!
ResponderEliminarLindo demais e muitíssimo verdadeiro.
A Presença da Ausência se faz sentir.
Tenha dias abençoados!
Beijinhos fraternos
El amor fluye entre las paredes, su esencia permanece aún en la ausencia y persiste aunque no esté presente.
ResponderEliminarUn abrazo
Bonita entrada, yo pensé que esa ilustración era de Rockwell, y no, es de Robert McGinnis, qué sorpresa la verdad.
ResponderEliminarAmiga, me resulta muy grato este relato, una ausencia puede convertirse en presencia desde lo sensorial, porque un ambiente puede ser parte de lo humano de quien lo habita, y recordar.
ResponderEliminarEs estimulante entender que lo que no puede tocarse aún vive.
Un abrazo.
Siempre entre las formas un recuerdo, un chasquido fugaz, una puerta cerrada...
ResponderEliminarCaminé entre las sombras, sin embargo, tu cabeza parecía estar en otro lado.
Ya no era lo que esperabas, decidí soplar suavemente en tu recuerdo para darte fuerzas para escapar.
Lo que viene, dependerá de ti.... Las sombras te reclaman.