Sucedió hace tanto, que prácticamente lo había olvidado, sigo mi vida con total naturalidad, a veces siento que nada pasó, puedo estar sentada cómodamente viendo un documental, una película, escuchando música sin mayor problema; y paso a ser una más del montón, pero siempre, estas fechas o algún detalle desencadena el recuerdo.
Estos pensamientos no tienen mayor pretensión que ser esa válvula de escape, que en determinado momento logra hacer que no reviente; y salga a la luz toda la suciedad que me corroe por dentro. Porque me siento sucia, aquí, en mi interior, da igual si soy inocente, el hecho está ahí, sucedió; y nada hay que pueda hacer para cambiarlo.
Es asombroso lo que somos capaces de bloquear para no perder la poca cordura que nos queda. ¿Por qué callé?, por qué sigo sintiendo ese lazo unión que me imposibilita odiar a quien me hizo daño.
Con el tiempo me he dado cuenta que no lo hice por él, fue por mí, por vergüenza, culpa, o un intento desesperado por recuperar el control que me fue arrebatado. Me ha llevado toda una vida entender/aceptar que fui victima silenciosa, pieza desencajada de un puzle inacabado, porque me falta esa parte que me fue arrebatada, mi seguridad y confianza.
Por años guardé todo en el rincón del olvido, ahora, entre pequeños flashbacks voy dando forma a estas panorámicas, hasta que logre desentramar toda la raíz putrefacta que se apoderó de mi interior, a veces duele tanto que desisto de hacerlo y me ocupo en cosas que llenan mis horas, pero las sombras se encargan de volverme al redil.
Es algo que pasó y tengo que aceptarlo como parte mía ... Por hoy, déjame llorar, deja que me consuma lento.
Relato que participa en la dinámica que organiza, Molí del Canyer. El tema: El tiempo que se escapa
289 Palabras

a veces no hay nada más difícil que la vida misma. ella avanza inexorable sin importarle cuánto miremos hacia atrás.
ResponderEliminarun beso.
El cerebro nos protege.
ResponderEliminarTiende a modificar recuerdos u ocultárnoslos con el fin de que no lo pasemos mal.
Besos.
Como bien dices, aceptar lo que pasó, forma parte al final de curar.
ResponderEliminarAbrazos.
Aceptar es lo que ayuda a guardarlo en un baúl, el olvido llega por la aceptación y empezar otro libro tambien tiene alicientes nuevos. Un abrazuco
ResponderEliminarEsas lágrimas nunca mejor contadas, MdN. Dicen que se puede perdonar, pero olvidar, olvidar es otra cosa.
ResponderEliminarEl vídeo con la canción de Julio, apropiada y una de mis favoritas.
Un abrazo
Antes de que se haga cicatriz, mejor desinfectar la herida y aprender a vivir con ella.
ResponderEliminarA veces nos suceden cosas cuando no tememos la preparación suficiente para lidiar con ellas. Sentimos culpabilidad y rabia, pero sobre todo vergüenza.. y ya ves, qué vergüenza puedes tener de algo así... Madurar ayuda a poner una nueva luz sobre esas situaciones y perdonarse, sobre todo perdonarse...
ResponderEliminarParece que llorar limpia el interior, pero más bien sin odiar si puedes pasar cuentas con el pasado y con quién haga falta.
ResponderEliminarHoy el tiempo es el recuerdo, ese bloqueo mental que se hace cuando en nuestra vida ha pasado algo que intentamos ocultar olvidar y no dejar instantes de que ocurruio, pero ahí está, El tiempo lo cura… O tal vez solo lo minimiza.
ResponderEliminarUn fabuloso relato .
Abrazos.
Mochilas que se quedan ancladas a la espalda para siempre, nadie podrá liberarnos de esos pesos. Un abrazo.
ResponderEliminarSi el llorar alivia, pues bendito llanto. El tiempo es lo único que regalamos de verdad. Es lo que de verdad vale mientras vivimos. Porque no lo podemos recuperar
ResponderEliminarUn abrazo
Me gusta el relato, pero al tipo del micrófono lo lo aguanto.
ResponderEliminarBesos
Es lo que tiene desolvidar... Pero será para bien. Ya verás.
ResponderEliminarAbrazo hasta vos.
ResponderEliminarLa mente es sabia y hace olvidar los malos recuerdos. Suele suceder que en el momento, por las circunstancias que sean, uno no se da cuenta de que esta pasando por algo malo, y al paso del tiempo y otras vivencias te das cuenta de que aquello por lo que pasaste no debía haber ocurrido.
Esa seguridad y confianza que te arrebataron, pronto volverá a ti y serás la de siempre.
Muchos besos
Macerándose en nuestro interior el dolor aflora en cuanto estemos listos para expulsarlo. Es parte del proceso de sanación. Seguro que si. Un abrazo
ResponderEliminarSolemos tener y activar un mecanismo de defensa ante situaciones dolorosas, creo que eso nos ayuda a seguir y a no revivir la mala experiencia, aunque lo más sano es absorber ese dolor. Y no olvidarse de vivir.
ResponderEliminarBesos dulces y dulce fin de semana.
Sobrecogedor texto. Sólo con análisis y con el paso del tiempo, podemos curar las heridas porque con él aprendemos a manejar las situaciones dolorosas que vivimos para poder superarlas y seguir viviendo, son quedar anclados en el dolor. Besos
ResponderEliminar*sin quedar, digo
ResponderEliminarNecesitamos tiempo para procesar y entender lo que nos produjo tanto dolor. Los sentimientos, son un misterio que vamos aprendiendo a manejar con nuestras vivencias y el tiempo, en estos casos es nuestro aliado.
ResponderEliminarAbrazos .
claro que el tiempo es como las olas en la playa, va y viene pero sobre todo su efecto dulcificador, las afrentas se vuelven mas suaves y los amores se idealizan Un abrazo
ResponderEliminarA llorar, y luego a atravesar el desierto. ¡Me encató, Mujer de Negro!
ResponderEliminarUn besazo enorme
Quiero llorar, no tengo lágrimas, cantaba el inolvidable Nat King Cole.
ResponderEliminarQue hermosa y profunda publicación.
Como lo has escrito,llega a conmover aquello que ya fue y que "el tiempo" va a guardar en algun rincon de la vida,(que la luz del mañana te alumbre siempre,sepultando entre lagrimas aquello)Un abrazo inmenso,me encantó leerte!
ResponderEliminarMe ha gustado mucho la declaración que haces con tu relato, apoyada por la música y desde luego me reafirmo, en el poder que tiene la aceptación.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho.
Besos
El dolor y las lágrimas son luces en la oscuridad y ahí está tu protagonista, como buena alquimista, de la putrefacción crea el oro del arte. Me ha encantado tu relato.
ResponderEliminarUn abrazo muy grande.
Aceptar y perdonar no es olvidar, olvidar es imposible,cuando has vivido una situación que marca fuertemente, solo el tiempo y nuestra conciencia pone muros para alejarla, pero como bien dice tu relato basta cualquier detalle para revivir y recordar, incluso lo que tememos recordar.
ResponderEliminarLo que si está claro es que la capacidad de perdonar nos puede ayudar a alejar situaciones que nos hicieron daño y que ese perdón las ponen en una cuarentena que aunque no nos den la paz total, nos ayudan a seguir adelante.
un abrazo.
Hay acciones que solo Dios podría perdonar. Y Dios no existe. Mejor encerrarlas en el rincón del olvido y arrojar la llave al mar más profundo.
ResponderEliminarEn alguna época del año nos traen recuerdos de algo que nos ocurrió y que intentamos olvidar.
ResponderEliminarSaludos.
Se puede perdonar pero no olvidar. Hay cosas que marcan y perdonamos para salvarnos la salud mental, porque necesitamos, aunque no sea merecido por la otra parte.
ResponderEliminarHay que avanzar aunque es inevitable una bofetada de realidad que nos despierta aquel recuerdo olvidado y adormecido en el fondo de la memoria, tal vez, también, del corazón.
Un beso enorme,niña.
Que bello escribes Pocas veces he visto una entrada tan bonita como esta. Me encantaria ver tu rostro lo presiento bello
ResponderEliminarEs un relato que estremece y llega muy muy profundo. Hay sombras que no se van y heridas que no se curan. Que las lágrimas y las letras purifiquen nuestro sentir.
ResponderEliminarUn abrazo amiga, cuídate mucho