01 octubre 2026

El día del sí



— Eres un poco clasista, de hecho
— ¿Por qué lo dices?
— Y racista.
— ¿Eso también?, ¿Alguna otra virtud que reconozcas en mí?
— No, por ahora

Me quedé pensando.
Analizando. Recordando.
¿En qué momento? ¿Por qué? ¿Qué había hecho?
Todo estaba confuso. Busqué en mi memoria algún instante que hubiese podido originar semejante conclusión y no encontré ninguno.

— No, estás equivocada.
— ¿Lo sigues pensando? Ya lo ves; yo tengo razón, por eso tus dudas.
— No tengo dudas. Quiero entenderte. Entender por qué lo dices
— Tienes tus límites muy marcados
— ¿Eso es malo?
— Pues no, pero no te metes en cualquier lado. Eres clasista.
— Como digas.
— Ya lo ves. Eres racista.
— ¿Por qué?
— Por mí. ¿Ves cómo me respondes?
— ¿Por ti?. ¿Dónde ves racismo?
— En ti. Me tiras a loca porque soy carbón.
— No pienso discutir tonterías.
— ¡Carbón, carbón! Oscura. Negra.
— ¿Qué dices?, Me casé con un carbón. Oscuro, negro. Yo ni cuenta.
— Tu ex no es negro, es prietito, color de llanta.
— Lo que sea. Ya fue.
— ¿Hacemos el día del sí?
— No, no confío.
— Me portaré bien, lo prometo.
— Hmm, como quieras.
Al día siguiente, muy temprano:
— Deneggro, acomoda tu patita mala que vamos lejos. Muy lejos. Unas tres horas de camino. El desayuno lo vale.
— Entiendo.

Sonreí y empecé a pensar en las distancias y los posibles lugares.
El único que se me ocurrió fue Escuadrón, aunque sobraría tiempo; no estaba tan lejos.
Conociendo sus gustos, sería el lugar más pintoresco.
Ya sabes: mujeres de campo atendiendo en un espacio abierto, detrás los sembradíos o huertos de donde recolectan, por allá, a lo lejos, el ganado, artesanas del queso, del chicharrón...
Uff.
Esa comida es muy condimentada.
Y pesada.
¡Diantres!
Es el día del sí.

—Estás ausente.
—Cansada. Dormí poco y mal.
Llegamos.
Sí, Escuadrón.
—Hora y media de camino. Nunca tres horas.
—Te engañé poquito.

En lo alto:
Mamá Dora
Mesón de mujeres emprendedoras, cobramos por lo que hacemos, no por lo que fuimos.

—¡No puede ser...!

Puse una mano sobre la frente, como si pudiera detener los pensamientos que se me venían en estampida.

—Shhhh. No digas nada...

Volví a leer

—No, pero imagino cosas...

Nos sentamos.

—¿Qué tiene que no lleve carne, por favor?
—Deneggro, es el día del sí.
—Lo siento, pero no dijiste nada.

Me encogí de hombros.
Al final me quedé con un par de gorditas de morrones.
Y entonces vi los morrones.
Sacaron de un costal una cantidad enorme y, sin lavarlos, los llevaron al cocedor. Después los vaciaron en un cesto grande, de esos que hacen de colador.
Unos cayeron al piso.
La chica, con los guantes de calor puestos, los recogió y los devolvió al resto.
Lo observé.
Luego observé mi plato y las demás mesas.
Observé con especial cuidado.
Todo estaba bien organizado.
Una chica sirviendo.
La señora del café recorriendo mesas.
La recolectora.
Las que preparaban todo.

Mamá Dora en la caja, diciéndoles a cada una:
—Mi niña.

Ellas, a su vez, respondían:
—Mamá Dora.

Era un ambiente bastante extraño.
Los comensales, todos hombres, recogían sus platos y limpiaban la mesa que habían ocupado.
Miré nuevamente el letrero.
Mamá Dora; y observé con detenimiento a, Angie.

— Eres clasista...
— No, solo no me gusta la manipulación que hacen a los alimentos 

Angie hizo el intento por hablar.
Negué ligeramente.

—No hace falta

Hice una pausa.

—Me doy cuenta.




P.D. A veces el prejuicio no está en quien observa la caída del fruto, sino en quien necesita inventar la culpa para no mirar el suelo.









17 comentarios:

  1. Uno esta fuera de lugar cuando hace intentos denodados por demostrar que no.
    Echo en falta algun inciso de quien habla sobre todo a principio de dialogo.
    Aunque no te gusten los concursos y retos te mando un enlace y si quieres te lo miras, porque encaja perfectamente, y ya lo tienes escrito. A medida que leia pensaba que al final pondría" este relato participa en el ..."
    https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2026/10/concurso-de-relatos-liii-ed-los-pazos.html?m=1
    Abrazooo

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    1. Ya lo he colocado, para que no lo eches en falta, Gabiliante. Gracias por la atención.
      Abrazo.

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    2. Es decir escribiste el texto, NO pensando en el concurso en particular...... eso me parece interesante......

      mi caso es al reves, hice el texto pensando en el concurso, pero el cuento en si no se ajusta a la propuesta de los organizadores....

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    3. Sí, lo escribí hace unas semanas que tuve el accidente, solo no lo había publicado; y estaba por mo hacerlo pero se me fue el dedo.

      Tu caso siempre será distinto, muy cuidado y perfecto.

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  2. ¿el día del sí? me perdí con el título. busqué información en wikipedia y me salió una película con un argumento traído de los cabellos el cual haría que no la viera. en cuanto al argumento de tu texto, no sé en verdad qué decirte. de lo único que saco en claro es que yo no como en cualquier lugar. ¿eso me hace clasista? estoy seguro que no.

    un abrazo.

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    1. "El día del sí" es algo que se inventó está niña para su beneficio, lugares extraños o lejanos para comer, alguna bebida extraña, películas o series que, en otras circunstancias no vería.
      No. No te hace clasista, pero el tema tiene doble lectura.
      Abrazo

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  3. Si estuviera en el jurado te concedería un premio, es muy actual el tema, me gusta el dia del sí pero no dejo de decir NO cuando lo considero, y sobre todo la "metáfora" de que me disculpo echándote las culpas a ti. Un abrazote

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  4. Muchas gracias por participar con este relato en el homenaje a Emilia Pardo Bazán. Mucha suerte.

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  5. Certera posdata, Adel.
    Como certeras son tus palabras en mi blog.
    Abrazos, amiga.

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  6. Obrigrado por partilhares este texto que contempla tanto.
    Não conhecia.
    Cumprimentos!

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  7. Me pregunto en que punto de la historia humana ciertas virtudes se transformaron en horrendas conductas, supongo en el pasado ser clasista y racista era muy correcto, pero hoy ni yo mismo me atrevo a serlo. ¿que condicionamientos sociales estan en pie que nos obligan a ser de un modo y no de otro?

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  8. Menuda entrada tan intrigante, incisiva y envuelta en esa atmósfera tan tuya, siempre caminando en el alambre entre la ironía y la observación psicológica más punzante.

    Es un diálogo magistral de tensión soterrada. Ese «día del sí» se convierte en un escenario perfecto para mostrar cómo los verdaderos prejuicios a menudo no están en quien observa con ojo crítico la realidad —como esa falta de higiene al recoger los alimentos del suelo—, sino en quien necesita colocar etiquetas preconcebidas («clasista», «racista») para justificar sus propias narrativas o manipular la percepción del otro. La atmósfera de Mamá Dora y esa dinámica tan particular entre los comensales y las trabajadoras deja flotando una sensación de extrañeza magníficamente lograda. Y esa posdata final remata la reflexión con una lucidez impecable: qué fácil resulta culpar al observador para no tener que mirar lo que realmente está pasando en el suelo.

    Muchísimas gracias por regalarnos esta entrega tan sugerente y profunda para cerrar la semana.

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  9. Hola, Mujer de Negro. Interesante tu propuesta para el reto, aunque por ahí en los comentarios entendí que no la habías escrito especialmente para él, pero bueno encaja bien. El intercambio entre ambos personajes es bastante áspero, con acusaciones fuertes: "racista", "clasista", aunque estos dichos se dicen sin ningún argumento que realmente los respalde, por eso la otra persona se afana en buscar de dónde sacó esas ideas. Es un texto ambigüo que nos hace preguntarnos sobre las etiquetas con las que se suele clasificar a los otros. Por otro lado el nombre del mesón me sacó una sonrisa y por si las dudas, creo que no iría ahí, por sus malas prácticas sanitarias jajaja. Muchas suerte.

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  10. Me gusta eso de "el día del sí", podría instaurarlo ;). Es un relato a ratos vertiginoso, tal vez por esa confianza y complicidad que tienen los personajes de decir lo que piensan. Luego el ambiente casi rural da ese aire de despreocupado. Mamá Dora, supongo que la especialidad allí es la carne.

    Besos dulces y dulce fin de semana, MdN.

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  11. Pues yo debo ser clasista. Pero en este caso no es que me importe.

    Salud.

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  12. Me parece que también existe el prejuicio de acusar a otro de tener prejuicos.
    Puede no ser fácil refutar esa acusación-

    Yo no comería en cualquier lugar.

    Curioso lo del día del sí. Funcina para la ficción.

    Besos.

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  13. Hola, Mujer de Negro.
    Nunca es tarde si la dicha es buena. Así que si este relato que escribiste sin pensar en ningún concurso, te sirve para el Tintero. Pues que sea bienvenido. Suerte y espero que estés recuperada de tu accidente.

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