Mi nuevo lugar favorito es la nevería cerca de casa.
A distintas horas y en distintos días, salgo, camino un par de metros hasta una plaza comercial, llego y, generalmente, me siento en el mismo lugar, cerca de la caja.
Ahí ocurre toda la magia.
Una noche cualquiera apareció una pareja joven. La cajera los atendió de inmediato, les explicó el menú y les ofreció alguna degustación.
— No, gracias. Ya sabemos lo que vamos a pedir
Su acompañante la miró sorprendido.
— ¿Lo sabemos?
— Obvio sí. ¿A qué crees que se viene a una nevería?
— Pues sí, tienes razón
Ella volvió a mirar a la cajera.
— Me van a ver mucho por aquí, vivo a la vuelta. Y, señorita, queremos el jumbo
— ¿El litro? -preguntó él-
— No es litro, es jumbo, -explicó la cajera-
— Sí, Manu, es jumbo. Ahí lo dice
— Sí, sí, jumbo. Pero ¿no te parece mucho?
— Pues no. Es para compartir. Pero yo lo escojo porque tú tienes gustos muy extraños
El acompañante asintió con un movimiento de cabeza.
— Queremos el natural y le agrega dos combos de toppings. ¿Cómo sería?
— Se recomienda que los toppings vayan aparte porque, al ponerlos dentro, es menor la cantidad de helado que recibe
— Sí, póngalos aparte, por favor -dijo él-
— No, mejor dentro
— Oye, pero cabe menos helado
La chica se quedó pensando.
— Tienes razón, pero sí, póngalos dentro. Y queremos otro jumbo, pero que sea de taro. Este lo queremos muy monchoso
— ¿Otro? ¿Para qué queremos dos litros?
— Que no son litros, son jumbo. Y es para compartir
— Pero es demasiado, ¿no?
— Es para compartir. Lo vamos a compartir
— Es que no lo puedes guardar porque se hace duro
— No, nuestro helado está hecho con yogurt griego, no lleva agua ni leche, -bueno, solo la leche con la que se prepara el yogurt griego- y no se hace duro. Perfectamente lo pueden almacenar sin problema -explicó la cajera-
— Ah, bueno. Entonces sí
El acompañante hizo el intento de escoger los toppings, pero ella lo interrumpió:
— Mejor los escojo yo, que tú no sabes
Se fue al área de sin culpa y comenzó a agregar sus seis toppings de infarto.
En ese momento volteé a ver mi vaso: chico, natural y con frutos rojos.
— Y nos pone uno grande, por favor
— ¿Otro?
— Para el camino
— Pero traemos dos jumbo
— Pues sí, pero no son para el camino
— ¿Por qué no?
Ella lo miró como si acabara de hacer una pregunta absurda.
— Porque no somos unos salvajes. Además, estaremos toda la noche viendo películas y series
— Sí, tienes razón. Discúlpame
La cajera, ya aguantándose la risa, terminó de preparar los jumbo; y se dispuso con el vaso grande.
— Confía en mí. -luego se dirigió a la cajera-. Lo queremos de taro, muy monchoso y con dos cucharas, por favor, que es para compartir
La cajera sostenía el semblante, aunque era evidente que se estaba divirtiendo.
Yo simulaba estar viendo un video en el teléfono, también para disimular.
Los demás, haciendo esfuerzos heroicos por no reírse, mirábamos de reojo la cara de preocupación del acompañante cuando finalmente le entregaron todo.
— ¿Segura que no es mucho? Mira que acabamos de hacer una rutina muy pesada en el gym
La chica ni siquiera lo miró.
— Paga
Un ruidito general recorrió la nevería.
Todos contuvimos la risa.
Esto se sucede unas cuatro veces por semana; y cada vez, es la primera vez, porque:
El acompañante cambia.
La historia, no.
P.D. Monchoso: comida dulce o salada con abundancia en ingredientes, demasiado dulce, demasiado graso, un antojo muy particular.
Así no hay quién resista, aunque sea para compartir :)
ResponderEliminarBesos dulces y dulce fin de semana, MdN.
Mujer de Negro, qué hermoso título y qué hermosa sensación transmite. Hay algo muy especial en esas primeras veces que, contra toda lógica, consiguen repetirse y hacernos sentir la misma emoción, el mismo temblor y la misma sorpresa que creíamos perdidos. Tu texto tiene precisamente esa magia: la de recordarnos que el corazón, cuando quiere, sabe volver a estrenar los sentimientos.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Vaya, cuanto helado que consumen.
ResponderEliminarLas risas no están demás, aunque haya que contenerlas.
Besos, Mujer de Negro.
Inusitada visita à sorveteria, e jumbos assim chamam mesmo a atenção,rs...
ResponderEliminarbeijos, tudo de bom,chica
¡Je! Muy entretenida esa señorita, aunque me ha costado ir al diccionario.
ResponderEliminarBesos.
Discúlpame, me olvidé poner la explicación al calce
EliminarBesos
la señorita habla en plural, dice "nos", pero todo es sobre sus gustos, lo que ella quiere. como digo: "inelegible para todos los efectos".
ResponderEliminarun abrazo. que tengas un feliz fin de semana.
La chica es una soñadora, repite siempre las mismas cosas y las disfruta como si fuesen la primera... qué envidia ;)
ResponderEliminarAdel, tu vida en la heladería, para no aburrir.
ResponderEliminarPor cierto, ¿qué pediste tú para tomar? :)))))
Abrazos.
El natural con frutos rojos y una botella de agua, Ernesto
EliminarAbrazos
Buen finde, Adel.
EliminarAbrazos.
Hola mi compinche..
ResponderEliminarLa primera vez... otra vez evoca de inmediato esa extraña y fascinante dualidad de revivir una sensación que creíamos irrepetible, como si el destino nos concediera la oportunidad de experimentar el asombro inicial con la madurez del presente. Ya sea que hablemos de un nuevo amor que despierta mariposas olvidadas, de regresar a un lugar que marcó nuestra infancia o de reiniciar un proyecto con la inocencia de un principiante, esta frase captura el momento exacto en que la nostalgia se mezcla con la novedad. Es la prueba de que la vida no es una línea recta, sino un ciclo constante donde las emociones más puras pueden redescubrirse, demostrándonos que siempre es posible volver a empezar y dejarse sorprender como si fuera la mismísima primera vez.-
Besos Magicos Mujer....
Cuando la mujer manda. U abrazo. Carlos
ResponderEliminarHola, niña :-)
ResponderEliminarHay quien sabe ver la vida como si fuera el primer suspiro. Hay experiencias que, aunque se repitan, parecen tener la esencia de esa primera vez (en este caso todo lo decide ella).
Un beso enorme.