Hace tiempo dejé de usar reloj de pulsera.
La única forma de saber la hora es cuando la pantalla del móvil se enciende entre mis manos. Si la precisión deja de importarme, entonces miro al cielo.
Su bóveda oscura, sembrada de luces brillantes, se vuelve presencia. Mientras la observo, me adentro lentamente en su profundidad; y todo a mi alrededor deja de latir.
Solo el peso del móvil sostenido por mi mano izquierda me devuelve a la realidad… me recuerda que sigo aquí.
Y dentro de esa negrura, voy recordando tantas historias compartidas con personas sin rostro, pero con un corazón capaz de atravesar la pantalla y hacerme consciente de su existencia.
El duelo también aprende a guardar silencio.
Ya no hay negación. No hay ira. No quedan lágrimas ni tristeza; solo aceptación. No únicamente de mi parte, también de ellos, los que dan sentido a mi mundo.
—Ma, de tu puño y letra, hazme un libro con tus recetas…
Consciente de que el tiempo no se detiene, él, generoso, me responde:
“No llores por el final; sonríe por lo vivido”.
Asentí con una sonrisa apenas perceptible. Cerré los ojos para guardar su voz entre mis recuerdos; y al abrirlos, el horizonte, vestido de un dorado brillante, me anunció el nuevo amanecer.
Sí… estoy en calma.
Mi participación en el tema: Tu ausencia
Lidera, Campirela

La historia tiene una quietud difícil de fingir, me atrevo a asegurar que es real. Se siente como alguien que dejó de pelear con el dolor y aprendió a sentarse junto a él pero sin que lo destruya.
ResponderEliminarLa imagen del móvil como único peso que todavía te recuerda el “aquí” contrasta muy bien con esa inmersión en el cielo y en la memoria. Y luego aparece algo todavía más fuerte: las personas “sin rostro” que, aun así, lograron tocarte de verdad, eso le da a la historia una sensación muy humana de vínculos invisibles, pero reales.
“— Ma, de tu puño y letra, hazme un libro con tus recetas...”
Este párrafo cae justo donde debe caer, no necesita explicación o algún tipo de adorno, ahí se concentra la herencia, el amor y también el miedo al tiempo.
Y el cierre continúa con la armonía porque no intenta dramatizar más de la cuenta.
El amanecer no borra el duelo; convive con él, por eso “Sí, estoy en calma” se siente ganado, no impuesto.
Hay además un detalle muy bonito, comienzas mirando hacia arriba, hacia la bóveda oscura, y terminas mirando el horizonte iluminado, pasas de profundidad a claridad, de noche a amanecer.
Lord Dark
Gracias por tu presencia; es todo un lujazo leer tus letras. Has hecho no solo una emotiva ausencia, sino toda una reflexión sobre cómo hay que dejar esa tristeza y recordar los buenos momentos vividos.
ResponderEliminarEse mirar al horizonte es la clave de seguir con la vida, pues no hay de otra.
Preciosa entrada; repito mil gracias por tu estar en esta convocatoria.
Sensibilidade e inpiração te fizeram participar com o coração! Ficou linda!Adorei! abraços. chica
ResponderEliminar¡Bellísimo! Cierto que no hay que lamentarse porla pérdida sino ñor todo lo que se ha vivido y los buenos recuerdos que han quedado. Me gustó mucho leerte.
ResponderEliminarSaludos
El duelo nos ayuda a vivir, y aceptar que ante la muerte nada se puede. Un texto que refleja este sentimiento l,uctuoso. Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarNo importa en lo que te has fijado el resultado es generoso en sabiduría de comportamiento, en aclarar sentimientos y no detenerse, Un abrazo
ResponderEliminarEs una sabiduría emocional, difícil de alcanzar. A la que se llega despúes de un largo proceso.
ResponderEliminarRecordar lo vivido sin ya lamentarse.
Me gusta leerte.
Un puñado de besos.
Hablando de muerte, una que resucita👏👏👏
ResponderEliminarY n9s trae una preciosa descripcion de cómo se suspende el TiempoconMayuscula, cuando nos invaden los recuerdos de los queridos, que parece que nos secuestran por un ratito.
Abrazooo
Estar en calma es reconciliarse con uno mismo luego de esas iras, tristezas y momentos duros que nos presenta la vida. Después de todo, vivir es eso, aceptar la noche para disfrutar del día.
ResponderEliminarBesos dulces MdN y dulce semana.
Aceptar sin dudas es fundamental, también el paso del tiempo para recordar esas ausencias de una manera más alegre, esa frase "Ma déjame tus recetas de puño y letra" me trajo recuerdos, tengo varias recetas de mi madre, mi madrina mi nonna, de su puño y letra porque en su momento se los pedí para tener ese recuerdo.
ResponderEliminarMe emocionó leerte, un abrazo.
PATRICIA F.
Me alegra tenerte en los Jueveando y además con un texto con tu manera característica de contar lo vivido.
ResponderEliminarUn besazo.
Cuando pasado un tiempo deje de soñar con mi padre volví a la calma. Eso no significa que durante el día no lo recuerde en cosas buenas y malas
ResponderEliminarUn saludo
No se podría decir mejor.
ResponderEliminarBeso.
Tus letras son sentimiento puro, son realidad, son la oscuridad de la ausencia, son la aceptación de lo vivido... Bss
ResponderEliminarBuscar la forma de digerir esa etapa y lograrlo con tanta habilidad no es fácil, tu lo has conseguido en un bellísimo y profundo texto que te lleva a pensar en como se gestionan las emociones. Me encantó. Un abrazo
ResponderEliminarHola,
ResponderEliminar(La verdad es que escribir "hola mujer de negro" se me antoja un poco...) Me ha gustado mucho tu relato e insisto en lo dicho en otro comentario que he hecho: pese a lo estudiado, entrenado, leído o aprendido nunca estamos preparados para afrontar las ausencias. No sé si es bueno o malo.
Un saludo
"Mujer de Negro", que no "Oscura", LUFERURA.
EliminarHay situaciones que nos preparan, el largo proceso y duelo es una de ellas.
Saludos
De negro o de dorado...el color no importa cuando tus letras comparten momentos tan emotivos...Tu relato tiene una calma que duele bonito. Me gustó cómo el cielo, el móvil y el amanecer terminan siendo pequeñas pruebas de que seguimos aquí, incluso después de perder algo importante. Hay una madurez muy humana en ese duelo que ya no grita, sino que aprende a convivir con la ausencia. Y esa frase final… se siente como respirar después de mucho tiempo bajo el agua.....A veces sanar no significa olvidar, sino aprender a mirar el amanecer sin sentir que el corazón se rompe. Tu relato transmite exactamente eso: una paz nacida del amor y de la pérdida.....yo aún sigo buscando sanar...un camión de besososos
ResponderEliminarOlá, um poema muito sensível e profundo, há que se ler e se envolver com o sentimento de quem o escreveu...
ResponderEliminarTenha dias abençoados!
Beijinhos fraternos
Me fascinante que hayas conseguido generar esa imagen en mi cabeza, entrar tanto en el relato que parecía estar bajo un cielo estrellado. Una ausencia supone un gran dolor, es difícil afrontarla con tanta belleza.
ResponderEliminarPrecioso, un abrazo!
Momentos de pura emoção. O poder da mente, os movimentos que nos resgatam lembranças. O final ficou fantastico com esta calma que acalma.
ResponderEliminarLindo trabalho Mulher com sua particiáção brilhante.
Carinhoso abraço e feliz fim de semana.
La progresión desde la observación del cielo, pasando por el duelo, hasta llegar a la aceptación y el amanecer, está muy bien construida. Se siente auténtico y maduro emocionalmente.
ResponderEliminarLas imágenes son excelentes: el móvil como único ancla a la realidad, el cielo como refugio, el horizonte dorado al final.
El diálogo final con “Ma” es muy conmovedor, un gran clímax emocional.
Saludos!
Quién diría que la oscuridad es refugio y es consuelo, esa oscuridad donde sobrevive el recuerdo.
ResponderEliminar"No llores por el final; sonríe por lo vivido" pura sabiduría. Un abrazo
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