Caminé sin prisa, la noche se había cerrado delante de mí; y ante tanta oscuridad las sombras fueron cayendo con lentitud, solo el sonido de los stilettos y algunos gorjeos de murciélagos que revoloteaban al aire cortaban el silencio de los callejas vacías, continué en línea unos minutos más, el camino seguía igual, estéril, lúgubre, tan desolador que erizaba la piel, empecé a dudar si llegaría a mi destino, con el cielo casi negro, era imposible saber si en algún punto me había equivocado.
De mi lado izquierdo apareció un hombre, o quizás era una silueta, una sombra, podría ser producto de mi imaginación o desespero. — ¿Me puedes ayudar?, ¿este es el camino hacia el castillo del León?, no emitió sonido, pero sentí su voz como muchas voces, su rostro como mil más y a la vez ninguno, intenté hablar; y su dedo índice silencio mis labios, sin tocarme, sentí su roce, señaló una pequeña desviación al costado izquierdo; y me susurró en silencio, — Te prometo que en su momento, cuando lleguen tus pasos a mis dominios [llegarás, no lo dudes], te estaré esperando; y en un beso casi infinito sentirás cuánto te he extrañado; y se desvaneció como había llegado.
No intenté buscarlo, no era necesario, su voz, su rostro, su mirada, todo en ese hombre que parecía desprendido de la nada me recordó a un mismo hombre; y de ser así [como ya lo dijo] me estaría esperando.
Seguí su guía; y cuando alcancé el recodo señalado, un jardín secreto apareció, con flores multicolor formando un íntimo sendero ascendente, que iluminado por la luna se abría cálido ante mí. El trayecto se volvió tranquilo, sin viento, sin oscuridad, el velo del anochecer se había disipado y en su lugar dejó caer las luces tenues proyectadas desde la redondez de la luna.
Sobre la colina, la amplia puerta principal custodiada por cuatro Leones se abrió con gentileza, del interior del castillo manaba una suave melodía que acariciaba el alma
El Caballero Oscuro reposaba con suavidad en una de las columnas al pie de la escalera, con los pies cruzados al igual que los brazos, la cabeza inclinada ligeramente hacia su izquierda, su mirada profunda, vibrante protegida por un antifaz que lo volvía seductor, e irresistible, más aún de lo que ya lo era. Se acercó a recibirme, su mano cálida sosteniendo la mía hizo posible que todo alrededor se desvaneciera; y delante solo quedó la puerta, esa puerta que había elegido y al contacto con mis manos se abrió sugerente.
— Al final te decidiste por el salón ... sabía que lo harías, ¡entremos!, por cierto, mi niña ... ¿recibiste mi mensaje?.
Su mensaje... aquella silueta protectora que, desde la oscuridad me indicó el camino.
Siempre que me sea posible estaré presente en tu baile de fin de año, mi Caballero Oscuro.
Gracias por la invitación.


Has llegado al castillo, el baile puede empezar...
ResponderEliminarContra lo que se pudiera pensar, el remitente era más elocuente que el mensaje.
ResponderEliminarSuerte de eso , sino el flirteo hubiese sido aburrido y corto.
No me extraña que no faltes al baile. La mujer de negro casa perfectamente co el caballero oscuro( todo queda en sombras). O sea " casa" no de casarse... de encajar... o sea encajar tampoco , demasiado gráfico... bueno, ya me entiendes.
Abrazooo
Que misterioso camino a la vez que inducía a llegar y sentir el deseo logrado de entrar en ese castillo donde la magia logra envolver toda una fantasía.
ResponderEliminarMuy bonito tu baile de Máscaras
Un besazo y muy feliz Año Nuevo 🌹😘
El caballero oscuro... Pensé que hablabas de Batman; menudo chasco.
ResponderEliminarUn relato fantástico y lleno de fantasía.
ResponderEliminarSaludos.
Se agradece que tras un año vuelvas a Mi Baile y participes de mi festejo ya tradicional. No hay oscuridad que oculte las verdades cuando ya se conoce a alguien, todo es cuestión de volver para sentir otra vez. Un placer Mujer de Negro.
ResponderEliminarBesos dulces del Caballero Oscuro, que no Batman :D
Algunas invitaciones no pueden rechazarse, ¿verdad?
ResponderEliminarUna invitación irrecusable.
ResponderEliminarSaludos.
Que placer es volver a leerte.
ResponderEliminarY que mérito del Caballero por haber logrado tu regreso a la blogosfera
Me gusta la atmósfera de misterio y sensualidad
Besos.
Te quedo genial. Te mando un beso.
ResponderEliminarJá tinha saudades da sua fantasia.
ResponderEliminarha sido un itinerario un tanto gótico y misterioso; donde a pesar de todo, has llegado a tu destino para disfrutar del baile.
ResponderEliminarun abrazo.
Será por que tengo castillo donde vivo y entro y salgo como Pedro por su casa, pero estos caballeros de los castillos mas o menso góticos siguen pareciéndome un montón trasnochados. ¡Cuidadin, cuidadin...! Que en nada te están pidiendo una foto.
ResponderEliminarSi tú supieras :)
EliminarNuestro anfitrión, siempre tan amable y siempre apareciendo en los momentos donde su presencia es necesaria para que en ningún momento te sientas perdida.
ResponderEliminarEspero que nos sigamos viendo en estas Fiestas que ya son santo y seña de la blogosfera.
Me he ido una entrada atrás para conocer más del enigmático caballero obscuro. Siempre amable y presente, que siga la magia por favor. Gracias por compartir.
ResponderEliminarBuenos días, su relato me ha llevado como una travesía nocturna donde cada paso se convierte en un presagio, y deseo responderle con la misma elegancia misteriosa que habita sus líneas, su marcha en la oscuridad se asemeja a un pasaje iniciático, la noche se estrecha, las sombras respiran, y aun así algo, quizá el destino mismo, la guía hacia ese Castillo del León que no es solamente un lugar, sino una revelación, la aparición de ese hombre, silueta o soplo, tiene la belleza inquietante de los mensajeros silenciosos, no toca, pero su gesto marca la piel, no habla, pero su voz atraviesa el alma, luego el camino se abre, como si la luna misma hubiera decidido acompañarla, el jardín secreto, las flores que dibujan una ascensión íntima, la luz suave que reemplaza el miedo… todo anuncia que entra en un reino donde lo invisible se vuelve real, y allí, en lo alto, el Caballero Negro la espera, no como un azar, sino como una evidencia, su mirada enmascarada, su presencia soberana, su mano cálida que borra el mundo a su alrededor… todo en él dice que usted era esperada, reconocida, elegida, la puerta que se abre bajo sus dedos no es solamente la del castillo, sino la de su propia historia, de ese mensaje que él ya le había enviado desde la sombra, me he permitido invitarme a su lista de amigos, y la invito con placer a visitar mi universo… que su día sea dulce, luminoso e inspirador, bss, Régis.
ResponderEliminarOlá,
ResponderEliminarDeixo aqui os meus cumprimentos, dizendo que gostei muito de conhecer o teu blogue e ler algumas das tuas publicações.
Fazem falta, blogues assim, que transmitem toda uma atmosfera intimista sublim de mistério.
Maravilha!